La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Aquí manda Google (y, si acaso, Nayib Bukele)

En El Salvador el 70% no tiene cuentas bancarias o tarjetas de crédito. ¿Pero saben lo que sí tienen todos los salvadoreños? Un móvil.

Incluso los emperadores tienen superiores. Si no, pregúntenle a Joe Biden. Hace unos días, se anunció con gran fanfarria la noticia de que el G-7 se ha puesto de acuerdo en un mínimo de impuesto corporativo del 15%, que la OCDE quiere imponer a sus miembros y a muchos otros países. Porque, la verdad, sólo tres miembros de la OCDE tienen la tasa por debajo del 15%, como muestra esta gráfica de El Economista:

Esto de que las empresas paguen impuestos es algo que, en principio, he apoyado. Pero llama la atención que el acuerdo incluye el compromiso de los países firmantes de retirar las llamadas “tasas Google” a la empresa que controla las comunicaciones de todo el planeta, pasa de pagar impuestos corporativos, y reporta toneladas de beneficios netos por ello cada trimestre. Y, poco antes, el gobierno estadounidense anunció que va a imponer aranceles adicionales a numerosos productos españoles en un plazo de seis meses, a menos que el gobierno español se eche atrás en sus planes de imponer una (muy mesurada) tasa Google:

La Administración Biden considera que la tasa sobre servicios digitales aprobada por España resulta discriminatoria y perjudica los intereses comerciales estadounidenses, por lo que ha determinado imponer un arancel adicional del 25% a una serie de productos españoles, aunque ha suspendido su aplicación por 180 días para dar tiempo a las negociaciones sobre fiscalidad internacional en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Además de España, la Administración estadounidense también ha determinado la imposición de aranceles adicionales sobre productos procedentes de Austria, India, Italia, Turquía y Reino Unido como represalia por la introducción de gravámenes sobre los servicios digitales.

«El impuesto a los servicios digitales de España no es razonable, es discriminatorio y grava o restringe el comercio de EEUU», ha señalado la Oficina de la Representante Comercial de EEUU, Katherine Tai, en referencia al caso español.

No obstante, si bien la determinación final de las investigaciones desarrolladas por las autoridades estadounidenses es imponer aranceles adicionales a ciertos bienes de estos seis países, EEUU ha determinado la suspensión de los mismos por un periodo de hasta 180 días «para brindar tiempo adicional para completar las negociaciones multilaterales en curso sobre tributación internacional en la OCDE y en el G-20».

En este sentido, la funcionaria estadounidense subrayó que la primera potencia mundial mantiene su compromiso de alcanzar un consenso sobre cuestiones tributarias internacionales a través de los procesos de la OCDE y el G-20.

En el caso de España, tras completar la investigación abierta en junio de 2020 sobre la tasa a los servicios digitales, la Oficina del Representante Comercial de EEUU ha determinado que la medida apropiada es la imposición de un arancel ‘ad valorem’ del 25% sobre una lista de 27 subpartidas arancelarias de productos.

Según señala la Oficina, el valor comercial estimado de los productos incluidos y potencialmente afectados por la medida alcanzó los 324 millones de dólares (265 millones de euros) en 2019.

Para determinar el nivel de comercio cubierto por los aranceles adicionales, EEUU ha tomado en consideración el valor de las transacciones digitales cubiertas por el impuesto digital de España, que fue impulsado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la cantidad de impuestos aplicados por España a las empresas estadounidenses.

«Las estimaciones indican que el valor del impuesto digital pagadero por grupos de empresas con sede en EEUU a España será de aproximadamente 155 millones dólares anuales (127 millones de euros)».

Entre los productos que se verán afectados a partir del 29 de noviembre de 2021 por los aranceles adicionales una vez expire la tregua de 180 días destacan los productos de marroquinería como cinturones y bolsos, así como el calzado, la cristalería de interior, gambas, camarones, langostinos o pulpo congelado.

El pobre Biden, a su edad, viene a decir: “aquí manda Google, y Google me ha dicho que os dé un ultimátum, así que aquí estoy yo con… eh, ¿qué estaba diciendo? Eso, ultimátum…” Podemos echarnos unas risas a su costa. Pero, ¿a la de Google? No, de eso nada. Hay que tener en cuenta que la idea de imponer sanciones a los países que apliquen “tasas Google” fue de Donald Trump. Hasta ese punto llega el poder de Google, que es capaz de manipular y manejar a un presidente al que perjudicó y desestabilizó sistemáticamente.

Cuando el gobierno español, como otros, se eche atrás, saldrá algún liberal a celebrar el triunfo del libre mercado, el capitalismo, etc. Google seguirá espiando mis emails y mis llamadas y mis fotos, vigilando cada uno de mis movimientos, monopolizando el mercado de publicidad online, y pagando un tipo de impuesto corporativo del 14%, que está por debajo hasta de la irrisoria media española del 19%.

Bitcoin, la moneda del Salvador

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, le ha dado un espaldarazo significativo a Bitcoin su anuncio de que su país será el primero en el mundo que aceptará la criptomoneda para distintos usos legales como parte de un acuerdo con la compañía de tecnología Wallet.

Estuve tentado de escribir “gran espaldarazo” pero, seamos realistas, El Salvador tiene el peso que tiene (su producto interior bruto está bien por debajo del de la Región de Murcia) y la verdad es que el anuncio no llevó a ningún subidón del Bitcoin. Ojo, de todos modos, a los ojos rojos en la foto del perfil de Twitter del presi, y su sui géneris traducción al inglés de El Salvador. Bukele está que se sale:

Como explica CNBC (la traducción es mía), en El Salvador aproximadamente el 70% de los habitantes no tiene cuentas bancarias o tarjetas de crédito. Las remesas enviadas a casa por emigrantes representan más del 20% del PIB y las compañías que se encargan de esas transferencias internacionales suelen ser entre predatorias e ineficientes, con enormes comisiones, además de ser lentas y frecuentemente requerir una recogida física.

¿Pero saben lo que sí tienen todos los salvadoreños? Un móvil. Que casi siempre puede conectarse a una señal wifi y operar cualquier monedero cripto con comisiones mucho más discretas:

Si bien aún se esperan detalles sobre cómo funcionará la implementación, fuentes consultadas indicaron a CNBC que El Salvador ha reunido un equipo de líderes de bitcoin para ayudar a construir un nuevo ecosistema financiero con el Bitcoin como eje.

El partido Nuevas Ideas de Bukele tiene control sobre la Asamblea Legislativa del país, por lo que es muy probable que se apruebe el proyecto de ley.

Éste no es el primer gesto de El Salvador hacia bitcoin. En marzo, Strike lanzó su aplicación de pagos móviles allí, y rápidamente se convirtió en la aplicación descargada número uno en el país.

Todos los días hay novedades sobre compañías, entidades y fondos que se meten el criptomundo. No son todas tan emocionantes como las noticias de que un país con una historia terrible y un presente complejo busca meterse en un futuro incierto pero lleno de promesas, con decisiones políticas arriesgadas pero valientes.

Por ejemplo, Microstrategy, una compañía estadounidense de software en apuros, anunció una emisión de US$400 millones en bonos de alta rentabilidad (es decir, de alto riesgo, porque la calificación de crédito de Microstrategy no es para tirar cohetes, por ser majos) sólo para comprar Bitcoin y guardarlos en cartera.

Mientras tanto, el banco británico Standard Chartered anunció el lanzamiento de su propia plataforma de negociación de criptomonedas y 9 fondos de criptomonedas, 9, fueron cotizados en el mercado Euronext en el mismo día. Más detalles sobre lo último en el criptomundillo están disponibles en esta publicación especializada en inglés.

Las eléctricas se ríen en nuestra cara

Muy bien, Endesa, con este gran momento de la publicidad corporativa justo una semana después de un enorme tarifazo que va a disparar nuestra factura eléctrica, mientras sus políticos en nómina se aseguran de que la reforma eléctrica del año que viene quede en nada. Hay que apreciar estos momentos de sinceridad en lo que valen. Gracias.

(David Román es excorresponsal en Madrid del Wall Street Journal, y autor del libro “Podemos en Venezuela: cómo se financió la infiltración chavista en España”, publicado este año por la editorial Homo Legens. Su columna Finanzas Políticas, sobre la interacción entre sus dos mayores pasiones, se publica de forma semanal, y también se puede recibir en forma de newsletter aquí.)