La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Brilant Krasniqi

Brilant Krasniqi: «Kosovo no es comparable a Cataluña”

Según el candidato socialdemócrata británico de origen kosovar, sólo una izquierda comunitaria y socialmente conservadora tiene futuro.

Brilant Krasniqi es un activista político británico de ascendencia albanokosovar. Es uno de los candidatos del Partido Socialdemócrata (SDP) a la Asamblea de Londres en las próximas elecciones locales, que se celebrarán el próximo 6 de mayo. Nació y creció en la capital británica, y actualmente estudia Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Queen Mary de Londres. 

Usted no inició su trayectoria política en el SDP. Hasta hace poco era activista laborista, haberse unido al partido durante el liderazgo de Jeremy Corbyn. ¿Por qué no encontró su hogar político en Labour? 

La abrumadora mayoría de los políticos y activistas laboristas se niegan a ver el estado del partido, están demasiado obsesionados con las políticas de identidad y completamente separados del resto de Gran Bretaña. Cuando dejé atrás mi pasado corbynista y me volví socialdemócrata, me intrigaba la corriente Blue Labour, estaba convencido de que era el antídoto a la ortodoxia de la izquierda progre, y fue entonces cuando empecé a profesar puntos de vista culturalmente tradicionales. Tan pronto como comencé a expresar puntos de vista socialmente conservadores en el Partido Laborista, inmediatamente tuve que enfrentarme con la desaprobación de mis compañeros. En un partido dominado por activistas progresistas, me quedó claro que el Laborismo Azul no va a ganar terreno. Labour simplemente no es capaz de unir a la gente que necesitaría para ganar. Ya no es un partido amplio. La clase trabajadora y la clase media metropolitana progresista viven en mundos diferentes. El Brexit finalmente expuso esta división e hizo que la clase trabajadora se diera cuenta de que el laborismo estaba actuando en su contra. El laborismo no tiene un camino viable para regresar como partido de gobierno. Los activistas progresistas habitan una cámara de eco, demostrando tendencias de pensamiento sectario. Cualquier matiz y moderación han sido tirados por la ventana. Hoy en día, las perspectivas comunitarias posliberales son las más interesantes en la política nacional. Por desgracia, dichas perspectivas no tienen futuro en el Partido Laborista. Esto ofrece una oportunidad al SDP, una oportunidad para construir un verdadero partido comunitario.

Dentro del Partido Conservador también hay una tradición comunitaria socialmente conservadora, bastante similar al Laborismo Azul. Me refiero al movimiento Red Tory o Tories Rojos. ¿Por qué se afilió al SDP -actualmente un actor secundario en la política británica- en vez de unirse al ala comunitaria de los conservadores? 

La filosofía Red Tory es una influencia significativa en el SDP, pero yo diría que ideológicamente estamos más cerca del Blue Labor. A mí, personalmente, me han inspirado mucho ambas corrientes filosóficas conservadoras, tanto el Laborismo Azul como los Tories Rojos. Sin embargo, el Partido «Conservador» es conservador sólo en nombre. Ha abandonado el conservadurismo en favor del progresismo social. Las posibilidades de que los grupos de presión socialmente conservadores y orientados hacia la comunidad se vuelvan influyentes son muy escasas. El progresismo social está fuertemente arraigado en los dos partidos principales. 

¿Cuáles son las propuestas clave del SDP que lo diferencian de los partidos mainstream socialmente liberales? 

El SDP no se avergüenza de estar a favor de la familia. A diferencia de los partidos mayoritarios socialmente liberales, no tenemos miedo de hablar de la familia. Una de nuestras promesas fundamentales es que “la política del gobierno en todos los ámbitos estará sujeta a la prueba básica de si apoya a la familia como base fundamental de la sociedad». Además, seguimos oponiéndonos a la legalización de la marijuana. También rechazamos con firmeza las políticas de identidad, y recortaríamos los fondos públicos para los chiringuitos de raza, género y diversidad en nuestras instituciones culturales.

Si expresara semejantes opiniones en España, pronto se ganaría la etiqueta de «extrema derecha». ¿Está seguro de que esas políticas bastante conservadoras son el boleto ganador en una ciudad culturalmente diversa y de tendencia progresista como Londres? 

La izquierda británica solía representar la familia, la comunidad y la nación. Vale la pena recordar que figuras como Clement Attlee, quien es mi héroe político, tenía puntos de vista socialmente conservadores, que el Partido Laborista de hoy simplemente no entendería. Nuestras políticas benefician a todos, pero dudo mucho que un progresista muerda el anzuelo y vote por el SDP. Londres parece muy liberal y muy secular, pero la capital no es tan progresista como uno podría pensar. Debido a su población diversa, Londres es más religiosa y socialmente conservadora que el resto de Gran Bretaña. La mayoría de los votantes laboristas de minorías étnicas en Londres son religiosos y bastante conservadores desde el punto de vista social, posiblemente más conservadores que el votante promedio del «Muro Rojo» en los bastiones tradicionales de Labour. Si podemos hacer llegar nuestro mensaje, creo que nuestras políticas serán bien recibidas por los londinenses que pertenecen a minorías religiosas y étnicas. 

El SDP ha publicado recientemente su propio Manifiesto por la Libertad Académica. Como estudiante universitario, ¿ha tenido alguna vez problemas con la censura en la facultad? 

Como precaución, me autocensuro mucho. Si, por ejemplo, expresara mi opinión sobre el aborto, las ideas progres, o incluso si declarara mi apoyo al Brexit, probablemente enfrentaría desafíos constantes. La libertad académica en sí está en juego: los académicos conservadores, pro-Brexit y críticos de la ideología de género se sienten obligados a autocensurarse. Las universidades deberían ser centros de debate. Es imprescindible que podamos discutir libremente, sin temor al acoso o la intimidación.

¿No teme las posibles consecuencias de su candidatura en las elecciones de Londres? 

Al fin y al cabo, no tengo nada que perder con mi candidatura. Represento una plataforma socialdemócrata, centrándome en temas cotidianos. Las opiniones «prohibidas» que sostengo carecen de relevancia para mi candidatura y las elecciones de Londres. Tengo derecho a expresar opiniones contrarias sin que me atormenten por ello. 

A diferencia de la mayoría de los partidos socialistas y socialdemócratas de Europa, el SDP se opone a la inmigración masiva. Su manifiesto incluso afirma que el partido «resistirá enérgicamente las ingenuas ambiciones de los fanáticos de las fronteras abiertas». Siendo hijo de inmigrantes kosovares, ¿cómo se siente al respecto? 

Definitivamente, hay un argumento de izquierdas contra las fronteras abiertas: esa política permite a las grandes empresas explotar la mano de obra barata, bajar los salarios y maximizar sus propias ganancias. La clase trabajadora quiere trabajo, vivienda, salud y educación. Cuando hay presión sobre las cuatro áreas que le importan a la clase obrera, hay tensión. La inmigración masiva y descontrolada ha agravado enormemente la situación. Los principales partidos socialistas y socialdemócratas deben reevaluar sus puntos de vista sobre la inmigración y las fronteras abiertas. Yo apoyo a los auténticos refugiados que buscan asilo. Es un derecho humano hacerlo y estamos obligados por el derecho internacional. Sin embargo, hay que detener a los que abusan de nuestra generosidad. También estoy a favor de un sistema de inmigración sensato y basado en puntos. 

Ustedes puede que estén en contra de las fronteras abiertas, pero sin duda están a favor de la apertura de escuelas y empresas. ¿Por qué rechazó el SDP las estrictas medidas de confinamiento introducidas por el Gobierno? 

Como comunitarios, nos oponemos a las medidas de cierre porque han tenido consecuencias negativas para la sociedad civil, las familias extendidas, los grupos religiosos y las relaciones sociales más amplias. Apoyamos el primer confinamiento en aquel momento, pero estamos en contra de más cierres porque las devastadoras consecuencias superan su impacto preventivo. Medidas de bloqueo más prolongadas afectarían la economía, interrumpirían la enseñanza, y aumentarían el riesgo de abuso de sustancias, y también agravarían los problemas de salud mental de las personas.

Otro tema espinoso es la independencia de Escocia. Su partido rechaza contundentemente la independencia escocesa, al igual que usted, que también está orgulloso de su herencia kosovar. Si Kosovo puede ser una nación independiente, ¿por qué no debería Escocia seguir sus pasos? 

Escocia y Kosovo son dos casos diferentes. Escocia no se vio obligada a unirse a Gran Bretaña por guerra, sino que decidió libremente, mediante un tratado en 1707, unirse con Inglaterra y desde entonces ha tenido dos votaciones sobre el autogobierno, así como un referéndum sobre la independencia en 2014. En cambio, Kosovo fue ocupado por Serbia y más tarde los estados yugoslavos, que impusieron su gobierno en contra de la voluntad de la mayoría de la población kosovar. Las autoridades serbias y yugoslavas no respetaron sus derechos humanos básicos e incluso cometieron numerosos crímenes de guerra y abusos contra la población albanesa de Kosovo. En este sentido, el caso de Kosovo es único y sui generis: los movimientos separatistas no deben utilizarlo como precedente. 

Sin embargo, los separatistas catalanes, en su afán por la independencia, a menudo se refieren a Kosovo como un precedente importante. ¿Qué les diría? 

Kosovo no es comparable en ningún nivel a Cataluña, al igual que la ex-Yugoslavia no es comparable a la España democrática. También hay factores adicionales; la limpieza étnica en Kosovo no es comparable a nada lo que pudo suceder en Cataluña, ni siquiera durante el franquismo. Kosovo es un contexto muy específico. Esta posición fue confirmada por varias resoluciones de la ONU.