La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Budapest: manifestación frente a la embajada de Rumanía

Activistas del partido conservador Respuesta Cívica recuerdan a Rumanía una promesa histórica incumplida

Según ha informado Márton Vági en el digital húngaro Bahir.hu, varios miembros y simpatizantes de Respuesta Cívica (en húngaro: Polgári Válasz) -un nuevo partido conservador liderado por el diputado no adscrito János Bencsik– han protestado frente a la Embajada de Rumanía en Budapest en ocasión del 103 aniversario de la Declaración de Gyulafehérvár (Alba Iulia). 

El 1 de diciembre de 1918, a la sombra de las bayonetas de las fuerzas de ocupación, los delegados rumanos de la Asamblea de Gyulafehérvár (Alba Iulia) votaron a favor de una resolución declarando la “unificación” de varias regiones de Hungría (Transilvania, el Banato, el Partium y Máramaros) con el Reino de Rumanía. La declaración prometía “plena libertad nacional”, educación en la lengua materna, administración y justicia, y representación proporcional para “todos los pueblos que vivían juntos”. Sin embargo, el Estado rumano nunca ha cumplido esa promesa hecha hace 103 años. Desde las restricciones diarias en el uso de la lengua materna hasta la vejación de los líderes de las iglesias húngaras y la profanación del cementerio de Úzvölgye, la minoría húngara de Transilvania tiene que soportar una serie de medidas humillantes e intimidantes hasta el día de hoy.

Respuesta Cívica cree que la autodeterminación es la clave para el futuro de las minorías autóctonas. En el discurso público rumano, el término “País Sículo” sigue siendo un tabú, y muchos extranjeros ni siquiera saben que hay una comunidad autóctona húngara en el centro de la actual Rumanía. 

Según los manifestantes, el Estado húngaro debe defender los derechos fundamentales de la minoría húngara de Transilvania, sobre todo el derecho a usar su lengua materna y símbolos nacionales. En pleno siglo XXI, la cuestión de la autonomía ya no puede ser un tema tabú.