La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

¿Cuándo nace España? El problema de su datación

España no es un espacio étnico, sino una comunidad histórica, cuyo nombre ha producido el gentilicio, y no al revés.

Ciertamente, los autores que postulan un nacimiento contemporáneo de España se refieren generalmente a España como nación. Pero, como esta palabra resulta tan equívoca por la cantidad de significados que se le han dado gracias a su politización, la propuesta provoca confusión. 

Lo que se produce en los comienzos de la Edad Contemporánea es la transformación de España en nación política, una sociedad de ciudadanos iguales ante la ley, que es el único tipo de nación que tiene una existencia real, porque (…) de la natio hispana se ha hablado desde la Edad Antigua. 

Cabe recordar que los hay que han negado la existencia de España, o que reducen su territorio quitándole, según los gustos, más o menos provincias. al convertir “español” (un gentilicio, que sólo indica procedencia) en un etnónimo, un adjetivo calificativo, imposible de definir. Pero España no es un espacio étnico, sino una comunidad histórica, cuyo nombre ha producido el gentilicio, y no al revés. Significativamente, semejante negación sucede sólo en España.

En buena medida, los distintos nacimientos de España que hemos visto se explican por dos razones fundamentales. Una explicación se encuentra en las diferentes condiciones que se han impuesto para reconocer la existencia de España, que están condicionadas por la España actual. La otra explicación se halla en el hecho de que a lo largo de una historia de dos mil años han existido varias Españas sin solución de continuidad. 

El fenómeno se complica por la circunstancia de que para la mayoría de esas formas de ser y los sentimientos que produjeron no tenemos palabras. Como ya viera M. Bloch, “para gran desesperación de los historiadores, los hombres no tienen el hábito, cada vez que cambian de costumbres, de cambiar de vocabulario”. No sólo nos faltan palabras, sino que las que tenemos, dada su antigüedad, han tenido significados diferentes que las hacen problemáticas. 

Es lo que sucede con “nación”, el nombre que se ha convertido en el más importante para caracterizar y jerarquizar a los colectivos, y que podría servir para designar a la última forma de existencia de España, pero (…) también sirvió en su día para designar a la primera, la Hispania romana, y que, como tiene tantos significados, ha permitido datar el nacimiento de la nación española en todos los periodos, e incluso negar su aparición. Por cuestiones como ésta, Jacques Le Goff ha señalado acertadamente que “el lenguaje es la primera vía de investigación del historiador”.

Afortunadamente, para determinar el nacimiento de España no es preciso resolver los problemas enunciados. No es necesario analizar las propuestas que se han realizado y elegir la mejor. Tampoco lo es abordar la cuestión irresoluble de qué es España para determinar cuánta España debe haber –otro problema sin solución– para certificar su nacimiento. Basta con demostrar que Hispania ya fue una España y que no hubo ninguna antes, en la Prehistoria.

Armando Besga Marroquín: Hispania: La primera España. Letras Inquietas (Diciembre de 2021)

Este artículo es un extracto del citado libro.

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