La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Cultura y sociedad

La cultura es el conjunto de ideas que crea los patrones que actúan como soporte del grado de desarrollo del mundo.

El avance de los pueblos básicamente está determinado por el grado de cultura que la sociedad acoge como aporte valioso a su propio desarrollo social, político y económico. En su contenido incluye varias expresiones que conforman la base de la plataforma que programa y direcciona el desarrollo de las formas de vida, y que hacen parte de un conjunto de normas, costumbres, educación, que consiste en adquirir conocimiento a través del aprendizaje, la lectura, creencias religiosas, experiencias creativas, reglas de buen comportamiento social, adaptación a la tecnología, idiomas, en fin, las condiciones necesarias para cumplir una misión de vida con característica admirable por la condición del individuo de aportarle valor agregado a la sociedad desde la posición que ocupe, y en complementariedad con el grado de exigencia requerido dentro de la esfera del mundo globalizado imperante. Existe un hecho de evidente lógica en el sentido que el nivel del estatus de las sociedades es directamente proporcional a su grado de cultura. 

Se podría afirmar que la cultura es el conjunto de ideas que crea los patrones que actúan como soporte del grado de desarrollo del mundo, y la sociedad cumple la misión de impulsar los medios para el desarrollo de esas ideas que conforman la cultura.

Incidencia de la cultura en los gobiernos

Después de definir el campo de acción en el cual la cultura genera su espacio de contribución al desarrollo de la sociedad, aparece también simultáneamente el escenario de su incidencia durante el devenir histórico del tiempo en el arte de gobernar. En el ámbito de la sociedad se crea el origen de la política, y la política genera el poder a través del mandato recibido de la sociedad para gobernar. En esta secuencia de orden: cultura, sociedad, gobierno, quien recibe ese mandato de gobernar lleva consigo la grande exigencia de, primero, conocer y poseer las condiciones culturales y el conocimiento necesarios para ejercer con dignidad y capacidad la tarea de ejercer el gobierno; y, en segundo lugar, porque tiene en frente la responsabilidad de la rendición de cuentas a la sociedad que le otorgó la facultad de gobernar. Desde luego que no es intencional el salto de la cultura directamente a la acción de gobernar, pues de por medio está la sociedad que requiere poseer el fortalecimiento cultural para luego ejercer la potestad de otorgar con conocimiento de causa las facultades de gobierno, y eso se traduce en una proposición de enunciado verdadero que se denomina: saber elegir bien; lo cual significa poseer otro elemento esencial que se llama cultura política, y aquí juegan buena parte de los factores mencionados como conceptos que conforman la idea general de cultura. 

Se concluye entonces en que del nivel cultural de los pueblos depende el buen suceso para que haya elección de gobernantes que sepan ejercer su misión ejecutando políticas públicas sostenibles de desarrollo económico y social. Por supuesto que obviamente la cultura influye en todos los demás aspectos que rigen el desarrollo del mundo. 

Origen de la cultura

Las expresiones que conforman la calificación de “cultura” han existido desde siempre como impronta de identificación del talante de la humanidad, solo que para darle la connotación de significar el factor conocimiento en cuanto al grado de ilustración, esto ocurrió a partir del siglo XVIII cuando académicos y expresionistas conocedores del talento que reporta ese conocimiento, empezaron a darle tal definición que se fundamenta en el potencial de capacidad para actuar a través del poder del saber humano, con finalidad utilitaria de beneficio para la humanidad. 

Aunque en el término cultura también se suele encasillar las expresiones de conducta social que representan costumbres del argot popular, que por consiguiente no son propiamente expresiones culturales de la clase que corresponde a la élite social; y, en este espacio se incluyen las capacidades artísticas sobresalientes. 

Finalmente, también se advierte una distinción importante y definitiva entre cultura y naturaleza, pues la cultura ha sido creada por seres humanos a su conveniencia para resolver situaciones propias de su vivir en cuanto a necesidades de su entorno cotidiano, mientras que la naturaleza no tiene injerencia alguna del ser humano en su diseño y evolución, pues corresponde a otro escenario de origen sobrenatural y por lo tanto su comportamiento no obedece a leyes del conocimiento humano.