La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

El coste fiscal de la inmigración

Para la OCDE, la única forma de pagar las pensiones de los inmigrantes previos, dados sus menores niveles de contribución y sus mayores niveles de gasto, es importar más inmigrantes pobres.

Es habitual leer que grandes organizaciones interesadas en promover la inmigración expliquen, sin muchos detalles, que la inmigración es buena para la economía. Yo tengo bastante interés en el tema, puesto que mi esposa es inmigrante y yo, que he trabajado en cuatro países, he sido “inmigrante” (o expatriado, que es una distinción) durante más de una década y lo sigo siendo, así que me parece genial que en Holanda se hayan puesto a mirar el tema en detalle.

El estudio está aquí (en holandés, con resúmenes en inglés) y, gracias a James Thompson, un científico que ha traducido extractos al inglés, puedo retraducirlo al español:

Los autores se centran estrictamente a la economía de la inmigración e informan sus hallazgos en términos financieros, sin entrar en causas más profundas.

El informe tenía como objetivo responder a dos preguntas:

1) ¿Cuáles son los costos y beneficios fiscales de la inmigración por motivo migratorio (laboral, estudio, asilo y migración familiar) y por región de origen?

2) ¿Hasta qué punto puede la inmigración proporcionar una solución al envejecimiento de la población en los Países Bajos?

El informe actual es una actualización del capítulo sobre el sector público del informe Inmigración y economía holandesa (2003) de la Oficina de Análisis de Políticas Económicas de los Países Bajos (CPB). Ambos informes despliegan el método de contabilidad generacional para calcular la contribución neta – ingresos menos gastos – de los inmigrantes a las finanzas públicas, medidos desde el momento de su inmigración hasta el momento de la repatriación o muerte. Esta contribución neta es el concepto clave del estudio actual.

El estudio utiliza microdatos de 2016 proporcionados por Statistics Netherlands. Estos son datos muy detallados y anónimos de los 17 millones de residentes holandeses, incluidos unos dos millones de personas con antecedentes migratorios de primera generación y casi dos millones de personas con antecedentes migratorios de segunda generación.

Es raro tener un conjunto de datos de esta calidad, integridad y tamaño. Los autores tomaron datos de 2016 y estudiaron 23 elementos de costo / beneficio. Luego utilizaron estimaciones detalladas del desarrollo futuro (posterior a 2016) de esos 23 elementos utilizados por la Oficina de Análisis de Políticas Económicas de los Países Bajos (CPB) en sus estudios de envejecimiento de la población.

Los autores encuentran que:

El rápido ritmo de la inmigración a los Países Bajos ha aumentado considerablemente la población holandesa, pero no la sostenibilidad del estado de bienestar holandés. De los 17 millones de habitantes holandeses a finales de 2019, el 13% nació en el extranjero (primera generación) y el 11% eran hijos de inmigrantes (segunda generación).

Actualmente, los gastos per cápita de los inmigrantes son significativamente más altos que los de los pueblos nativos en áreas como educación, seguridad social y beneficios. Además, los inmigrantes pagan menos impuestos y primas de seguridad social, lo que reduce aún más su contribución fiscal neta. El estudio actual analiza los datos pasados ​​y los pronósticos de Statistics Netherlands para calcular el costo total de la inmigración para las próximas dos décadas si la política se mantiene sin cambios.

¿Qué? ¿Cómo? ¿No dice la OCDE en este estudio de 2014 citado hasta la saciedad que los inmigrantes tienen un efecto neto positivo sobre la sostenibilidad fiscal de los países de acogida? No, porque el truco es que la OCDE no se fija en todos los costes vitales de los inmigrantes, al contrario que el estudio holandés, sino sólo en sus contribuciones hasta que se jubilan: para la OCDE, la única forma de pagar las pensiones de los inmigrantes previos, dados sus menores niveles de contribución y sus mayores niveles de gasto, es importar más inmigrantes pobres que engorden los ingresos de la seguridad social mientras son jóvenes, y así hasta que los países del primer mundo hayan llegado a niveles de productividad similares a los del tercer mundo, y alcancemos un equilibrio hidrostático, por así decirlo.

Por supuesto, hay inmigrantes e inmigrantes. Volvemos a Holanda:

Desde 1900, siempre ha habido algunos occidentales que vienen al país, pero los no occidentales comenzaron a llegar en la década de 1970 y se predice («pronostica») que para 2060 sus tasas de natalidad más altas y la inmigración continua los convertirán en aproximadamente el 23% de la población.

Existe una diferencia muy grande en la contribución financiera según el motivo de ingreso al país: 1uienes llegan a trabajar generan una contribución neta positiva de, en promedio, 125.000 euros por inmigrante. Los que vienen a estudiar cuestan 75.000 euros por inmigrante. Aquellos que ingresan por “formación familiar” o “reunificación familiar” cuestan €275.000 por inmigrante. (Viene un inmigrante, luego su cónyuge, luego otros miembros de la familia, incluidos los padres ancianos). Los solicitantes de asilo cuestan €475,000 por inmigrante.

También existen diferencias considerables por región de origen. En promedio, los inmigrantes occidentales proporcionan una contribución positiva de €25,000 ($ 30,500), mientras que los inmigrantes no occidentales cuestan casi €275,000 ($335,500). Sin embargo, dentro de las categorías de occidentales y no occidentales hay mucha variación.

La inmigración de la mayoría de las regiones occidentales suele tener un impacto fiscal positivo. Los inmigrantes de Japón, América del Norte, Oceanía, las Islas Británicas, Escandinavia y Suiza, en particular, hacen una contribución positiva significativa de aproximadamente 200.000 euros por inmigrante. Por otro lado, la inmigración desde los estados miembros de la UE central y oriental cuesta alrededor de 50.000 euros. La inmigración de la ex Yugoslavia y la ex Unión Soviética se refiere principalmente a los solicitantes de asilo, que cuestan mucho más, 150.000 euros (183.000 dólares).

Esto es interesante, pero sirve de poco en adelante, porque la emigración desde otras regiones de Europa y zonas ricas de Asia se ha acabado, con excepciones (Ucrania, Moldavia, Kosovo) para siempre. La gran mayoría de la inmigración llega desde otros continentes:

La inmigración de regiones no occidentales suele ser desfavorable para las finanzas públicas. Esto se aplica especialmente a las áreas de origen Caribe, Asia Occidental, Turquía y África del Norte, Central y Occidental con costes netos que oscilan entre 200.000 euros y 400.000 euros por inmigrante, y Marruecos, el Cuerno de África y Sudán con un coste neto de 550.000 euros y hasta 600.000 euros por inmigrante. A modo de comparación: un nativo holandés medio es más o menos «neutral desde el punto de vista presupuestario» durante su vida.

Por todos los motivos de la migración, los inmigrantes occidentales parecen «tener un desempeño fiscal superior” que los inmigrantes no occidentales. La diferencia es de aproximadamente 125.000 euros para inmigrantes laborales y de estudios, y 250.000 euros para inmigrantes familiares y de asilo.

De forma aislada, sólo dos categorías parecen favorables para las finanzas públicas holandesas; migración laboral de países occidentales (excepto países de Europa central y oriental), Asia (excepto Oriente Medio) y América Latina, así como estudiar la migración desde la UE. Todas las demás formas de inmigración son, en el mejor de los casos, neutrales desde el punto de vista presupuestario o tienen un impacto fiscal negativo considerable. Los costos netos más altos se aplican a la migración de asilo desde África. Cabe señalar que la inmigración laboral y de estudios suele acompañar a la migración familiar, lo que puede tener un impacto negativo considerable en la contribución neta combinada.

Fíjense que este estudio sólo se ha fijado en los efectos fiscales (básicamente gasto y contribuciones sociales) de la inmigración. Nada sobre los efectos en la seguridad, mercado inmobiliario, ecología y sobre sueldos de los trabajadores preexistentes. Sobre el efecto en los sueldos ya escribí hace un tiempo pero, sobre la base de esta gloriosa combinación de titular y entradilla en el muy pro-inmigración The Economist, permítanme añadir un par de cosas.

EEUU, donde resido actualmente, es un ejemplo obvio de país donde los inmigrantes presionan los salarios a la baja, y mucho. Los artículos en plan “hay muchos puestos de trabajo disponibles y muchos parados que no los quieren” como éste del Wall Street Journal son una tradición en la prensa estadounidense, y siempre me recuerdan al verano de 1995: ese año, estuvo empleado en un hotel en Colorado, rodeado de inmigrantes ilegales (mexicanos) que trabajaban en condiciones que ningún estadounidense habría aceptado, frecuentemente drogándose para poder currar más horas.

Que el argumento de que la gente del primer mundo somos demasiado señoritos para aceptar determinados trabajos lo hiciera la gente de la derecha sería comprensible. Que venga siempre de la izquierda, o de los liberales adjuntos, llama la atención, teniendo en cuenta que la izquierda nació, precisamente, como representación política de los asalariados frente a los rentistas o capitalistas, antes de convertirse en comisionista del progrecapitalismo.

Aranceles, otro legado Trump

Bankinter nos informa de este serio problema para el sector de energías renovables español: EEUU está planeando establecer aranceles del 73% a suministradores de material eólico.

Entre las compañías afectadas se encontrarían Siemens Gamesa, Vestas y Nordex (donde Acciona tiene una participación del 33%). La Comisión de Comercio Internacional lanzó requerimientos y tras determinar que las compañías españolas no cooperan habría decidido imponer los aranceles de forma definitiva. Habría quedado excluido Proinlasa, que no cotiza, después de cumplimentar el formulario de costes solicitado por la administración.

Esto es lo que le faltaba a Gamesa, que lleva una temporada de resultados decepcionantes que han causado que incluso el propio CEO de Siemens hiciera una crítica pública a la filial, algo que es prácticamente imposible de ver en el mundo corporativo. Gamesa está demandando a EEUU ante el anuncio, pero sus posibilidades de victoria parecen escasas.

EEUU en el segundo trimestre supuso el 22% de los nuevos pedidos de Gamesa en Onshore (en tierra) de los últimos 12 meses, y es un mercado en el que se espera crecimiento en los próximos años en Offshore (en el mar), donde Gamesa es uno de los líderes del sector.

Llevo bastante tiempo advirtiendo de que las esperanzas de grandes negocios cada vez que llega una nueva administración estadounidense al poder son siempre derrotadas por la realidad. Pero hay cosas que no cambian. Lo que sí está cambiando en EEUU es la actitud respecto a aranceles, que sin ser del todo negativa no fue siempre positiva; esto es, como el empeoramiento de las relaciones con China, un legado duradero y dañino de la presidencia de Donald Trump, y debería hacernos pensar, porque lo que está quedando del trumpismo no es muy edificante que digamos.

Emergencia Emergente

Las acciones de mercados emergentes se están llevando un buen topetazo: el gráfico de abajo de Bloomberg News indica que están con su peor desempeño, relativo a las acciones de EEUU, en dos décadas. Si no hay barra libre de financiación no hay interés. Los analistas dicen que los fundamentos bla, bla, bla. A nadie le importa. La clave aquí está si hay riego de capital o no.

Esto es importante para la bolsa española, que ya es casi un mercado emergente debido al elevado riesgo-país, la baja calificación de los bonos del estado, y las dudas que generan entre los inversores los pintorescos personajes que llegan a ministros por estos lares.

(David Román es excorresponsal en Madrid del Wall Street Journal, y autor del libro “Podemos en Venezuela: cómo se financió la infiltración chavista en España”, publicado este año por la editorial Homo Legens. Su columna Finanzas Políticas, sobre la interacción entre sus dos mayores pasiones, se publica de forma semanal, y también se puede recibir en forma de newsletter aquí.)

(Imagen: «Inmigrantes africanos en la valla fronteriza entre España y Marruecos (Foto AFP).» por ¡¡¡!!! CC BY-NC-SA 2.0)