La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

El problema de algunos liberales y libertarios

Una sociedad con libre mercado y con una mentalidad progresista no puede durar mucho y mucho menos progresar, ya que la mentalidad progresista tiende a tener una mentalidad cortoplacista del tiempo, obstruyendo así uno de los grandes principios del capitalismo, el ahorro.

Una de las cosas por las cuales entré en la “batalla cultural” dentro del liberalismo fue porque vi que se tocaba demasiado el tema económico, pero que los demás temas estaban desapercibidos. Me enfoqué en el tema más político al ser mi campo, pero poco a poco vi que faltaba algo que solo unos pocos habían tocado, como Agustín Laje o Vanessa Vallejo entre otros. Ese tema era la moral. 

Hemos visto recientemente cómo defender los valores conservadores o tradicionales ha sido atacado por lo que podríamos definir como “liberprogres”, no es una definición que me acabe de gustar, pero es la que más se adecua. Ellos tienden a ser relativistas morales, en que no existe el bien o el mal, todo es subjetivo y dependiendo de donde se mire puede ser una cosa u otra, siempre que el Estado no intervenga. 

Declaraciones como “la moral no me da de comer” o “la moral no importa” o “si es voluntario está bien” son cosas que resaltan esta tendencia más progresista del liberalismo. Y esto es un verdadero problema, al menos bajo mi punto de vista y el de algunos teóricos que ya lo han abordado. 

Una sociedad con libre mercado y con una mentalidad progresista no puede durar mucho y mucho menos progresar, ya que la mentalidad progresista tiende a tener una mentalidad cortoplacista del tiempo, obstruyendo así uno de los grandes principios del capitalismo, el ahorro. Sin este ahorro generacional, las nuevas generaciones dejarán de ser más ricas que sus predecesores (cosa que ya está pasando en algunos lugares de Europa), esto también impedirá la inversión, cosa que hará que no haya innovaciones tecnológicas y la sociedad no progrese. 

Gracias a la mentalidad conservadora del trabajo duro, del sacrificio y del ahorro, actualmente tenemos lo que tenemos. Otra deriva que se está dando es el ver con malos ojos la familia tradicional, el núcleo de toda sociedad. Ahora parece ser que tener 5 gatos y estar con un amigo es sinónimo de tener familia, cuando es obvio que no lo es por mucho que alguien pueda considerarlo. 

Otra cosa que se ha puesto de moda es el “realizarse”. Hacer actividades que nos gusta no es malo, pero dejar todo de lado por esto es lo malo, ahí generas el hedonismo. El autocontrol es un valor clave, es decir, la capacidad de restringirse a uno mismo. Esto es importantísimo para que las personas puedan controlarse y no se dejen llevar por los instintos más primarios, como por ejemplo el placer. 

También se está viendo con malos ojos como el factor de la comunidad, afirmando que es algo malo o que no debería buscarse. El individuo no es alguien atomizado, el individuo es alguien en comunidad o en familia. En mi comunidad saben quien soy, que es lo que me gusta y como me gusta. 

La religión es otro factor cohesionador de la sociedad que mucha gente cree que debería estar superado. Solo quiero recordar que los movimientos más sanguinarios han sido aquellos que eran ateos, tanto el nacionalsocialismo alemán como el socialismo soviético. 

Con esto quiero decir que la moral es lo más importante que hay en la sociedad, la libertad económica sin una moral ni unos valores conservadores no hará nada, véase el caso reciente de Chile.

(Imagen: jordi.martorell CC BY-NC-ND 2.0)