La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

El castillo de Wawel, Cracovia, Polonia (FotoCavallo CC BY 2.0)

Guía para adaptarse a un país de Europa Central


Lo oímos y lo vemos mucho últimamente, y es el resurgir de las economías de Europa Central y Oriental. ¿Pero realmente merece la pena dar el paso y emigrar a estos países?, y si lo hacemos, ¿nos costará adaptarnos al país?

Os puedo decir por mi experiencia personal que cuando se busca o se habla de trabajo en el extranjero, siempre tenemos a tres países en la cabeza, Reino Unido, Francia y Alemania, no necesariamente por ese orden, pero Polonia, Hungría, Estonia y el resto de países ofrecen grandes atractivos, y son los grandes desconocidos  y olvidados, pero merece mucho la pena poner a estos países en nuestro radar de búsqueda.

Os voy a decir la verdad, acabé en Polonia de casualidad, nunca había sido una de mis opciones, y visto lo visto, fue un error el no hacer también la búsqueda laboral al Este europeo, pero cuando me preguntan sobre, según mi experiencia, si recomiendo emigrar a estos países, siempre contesto con un sí, pero debes pensar si el país que te gusta es bueno para lo que buscas. Es decir, si buscas un país donde haya cerveza, son ideales para ti, por decir un ejemplo rápido. Pero dicho esto, os daré algunas impresiones desde mi punto de vista como alguien que vive en uno de esos países.

Una buena forma de empezar una conversación es intentando hablar en el idioma local, después de esto, siempre os ayudarán en lo que necesitéis.

Una vez elegido el país que parece que corresponde a nuestros gustos, seguramente nos entra una duda más que lógica y es sobre la facilidad de aprender el idioma local, ya que estas naciones tienen la fama de que sus lenguas no son precisamente fáciles. Como experiencia propia, os puedo decir que no es para tanto, y es que afortunadamente, con alguna aplicación para el móvil, con un poco de tiempo cada día, aprenderemos el idioma a un buen ritmo para poder ir poco a poco ya hablar con la población local. Ya os comento, que una buena forma de empezar una conversación es intentando hablar en el idioma local, después de esto, siempre os ayudarán en lo que necesitéis, aunque tengan que hacerlo por señas como me pasó a mí en alguna ocasión.

Otra de las grandes dudas puede ser la comida. Es verdad que la gastronomía no es como la española, y que además nos puede costar adaptarnos al sabor de muchos de sus platos al usar ingredientes que no son habituales en nuestra cocina, pero poco a poco os acostumbraréis. Mi recomendación es que no dejéis nunca de probar platos locales aunque por su pinta no parezcan sabrosos, os puede sorprender lo bien que sientan en invierno un goulash o un żurek, o en verano un chłodnik, que es bastante refrescante, o una buena cerveza con unos arenques en vinagre. La valentía tiene su premio, y es algo que agradeceréis. En cuanto a licores, ya os comento que no presenta problema, pero nunca intentéis seguir el ritmo de los polacos y magiares bebiendo.

Además, otro de los sitios donde aprenderéis mucho vocabulario de una forma rápida son los supermercados: aprender los nombres de las verduras o frutas, así como de otros productos, es algo que será útil cuando vayamos a un restaurante y veamos la carta, pero además, aunque parezca sorprendente, también sirve para conocer cómo son los números en el momento en el que vayamos a pagar. Aunque si aún no os sentís preparados para cruzar alguna frase con las cajeras o dependientes de tiendas, no os preocupéis, también existen cajas de autoservicio que nos pueden salvar en ese momento.

El Facebook polaco no te dice cuántos amigos tienes, sino cuántos conocidos.

Tal vez al principio tengamos dudas y miedo en hablar con los nacionales de nuestro país de acogida, es normal, y que nos pueden parecer secos y fríos, pero aunque esa sea la apariencia, no es así, es simplemente una forma de hablar. Es que estamos acostumbrados a que  cualquier desconocido en la cola para comprar pan nos dé conversación y nos cuente su vida, pero en estos países se necesita un poco de confianza para que las personas nos admitan en su grupo de amigos. Como modo de anécdota, el Facebook polaco no te dice cuántos amigos tienes, sino cuántos conocidos, algo muy acorde con lo que acabo de comentar.

El aprender a relacionarse con la población local no solo os servirá para mejorar vuestras habilidades con el idioma, sino que también os permitirá poder hacer cualquier trámite en la administración de manera rápida y eficaz o enteraros de eventos culturales interesantes. Aunque parezca raro, yo recomiendo no relacionarse únicamente con personas de nuestra misma nacionalidad, ya que se corre el riesgo de caer en lo que llamo un gueto lingüístico y que solo nos relacionemos con nuestros compatriotas, creando una burbuja que nos aísle de la realidad. Desde que vivo en Polonia, no he pisado ningún bar español si no es por obligación, y esto me permite no solo acabar conociendo otros bares interesantes que están solo en el radar de los habitantes nativos, sino ampliar mi círculo de amigos incluso con otras nacionalidades.

Hay cosas que a uno le cuestan, como quitarse los zapatos nada más entrar en la casa de alguien.

Siguiendo mis consejos, os iréis poco a poco adaptando, sin embargo, aún habrá, después de tanto tiempo, cosas que a uno le cuestan, tal como no intentar dar dos besos cuando te presentan a alguna chica como pasa en España, o el llegar y no quitarse los zapatos nada más entrar en la casa de alguien que nos haya invitado para algún evento. Pero son cosas que son nimias y que carecen de importancia incluso para los lugareños.

Existen otras cosas que son algo más difíciles de controlar, pero debemos adaptarnos a ellas sí o sí, como son las horas de luz solar en invierno.  La primera estación fría se nos puede hacer larga por eso, pero os acabaréis acostumbrando a los horarios de apertura de edificios y locales públicos.

Estos serían así de manera rápida los mayores y principales problemas y consejos que os puedo dar para adaptaros de manera más rápida a un país de Europa Central y Oriental, aunque también os puedo dar una recomendación que os servirá de mucho, y es que siempre que tengáis la oportunidad, viajéis para descubrir hasta la última esquina del lugar donde estéis viviendo, os ayudará mucho y lo disfrutaréis.

Espero que estos pequeños consejos os sirvan para decidiros sobre si creéis que podríais vivir en esta parte de Europa, y que os animen a probar la experiencia de trabajar en estas latitudes. Yo, desde mi experiencia, os digo que no os arrepentiréis.