La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Jesús Luis Barrón López

Jesús Barrón: “Me suspendieron por enseñar una realidad científica sobre la sexualidad”

La Nueva Razón ha conversado con el profesor de Biología complutense cuya suspensión ha causado un gran revuelo en el ámbito educativo español.

Según han reportado varios medios, a usted le suspendieron de empleo y sueldo por afirmar que sólo había dos sexos: hombre y mujer. ¿Qué pasó exactamente?

El día 31 de mayo de 2021 nos reunimos en el despacho de la directora del IES Complutense de Alcalá de Henares la propia directora Ylenia Megías, una jefa de estudios, Marta Marco y la secretaria, María Teresa Martí. Me hicieron entrega de un sobre con mi nombre manuscrito. La notificación era la resolución de la Dirección General de Recursos Humanos, por la cual se incoa un expediente disciplinario a mi persona, Jesús Luis Barrón López. Esta propuesta viene formulada por un Informe del Servicio de Inspección Educativa de la Dirección de Área Territorial Madrid-Este (informe cuyas preguntas estaban previamente pactadas entre la dirección del IES y la Inspectora, con cuestiones ciertas, preguntas falsas y alusiones sacadas de contexto). El acuerdo tercero de dicha resolución dice textualmente que “se acuerda la suspensión provisional de funciones de don Jesús Luis Barrón López, durante el plazo máximo de seis meses”. Al día siguiente, el 1 de junio de 2021, dejé de asistir al instituto, con la consecuente privación de impartir docencia y de presentarme físicamente a mi puesto de trabajo. En una conversación telefónica que mantuve con la Jefa de Nóminas de la DAT-Este, me comentó que en un caso de suspensión como el mío se mantiene el sueldo base, pero se anulan los complementos de destino y otros, no hay apenas retenciones fiscales ni cotización a la Seguridad Social, y la nómina ingresada queda disminuida en un 50%.

Respecto a la Unidad Didáctica que impartí, esta corresponde al tema 9 de la Programación Curricular de 1º de ESO, que redacté y envié a la jefa del departamento de Biología y Geología del IES Complutense; esa Unidad Didáctica cumple la legislación del Real Decreto 1105/2014 de 22 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, y que está publicada en el Boletín Oficial del Estado, con fecha sábado 3 de enero de 2015. Dicha Unidad Didáctica es de una editorial española, y en ella se desarrollan los contenidos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables del temario de Biología y Geología para 1º de ESO y 3º de ESO.

A los alumnos les expliqué, desde el punto de vista científico y biológico, los conceptos de sexo (XX para la mujer y XY para los hombres), el género (masculino y femenino, en un proceso de desarrollo desde los dos años de edad hasta la adolescencia), el concepto de transexuales como cambio de apariencia (a través de un proceso hormonal u operaciones médicas) de un hombre y de una mujer, pero no de transformación cromosómica, ya que no es posible para la Ciencia. Esto está determinado por la Naturaleza en el momento de la unión del material genético del óvulo (cromosoma X) con el espermatozoide (cromosoma X o Y). La causa de la suspensión está a mi parecer motivada por enseñar una realidad científica sobre la sexualidad en el aula a alumnos de 12 y 13 años de edad.

En un comunicado, la directora afirma que su suspensión fue una medida cautelar para proteger a los alumnos. ¿A qué tipo de peligro se refería?

Efectivamente, en la propia resolución de la dirección general de recursos humanos, por la que se incoa mi expediente disciplinario, se afirma que para asegurar la eficacia de la sanción que pudiera recaer, se atiende a la razón de “proteger el interés superior de los alumnos menores”, y se hace referencia también a que “en caso de incoarme finalmente un expediente yo podría hacer responsables a dichos alumnos (…)”. Es decir, que insisten con el planteamiento de amenazas y de la disciplina del miedo al docente, con la imposibilidad de defenderme.

En el aspecto docente soy, debo reconocerlo como parte de una realidad que puede contrastarse con mis alumnos, muy querido en el aula y fuera de ella. Tengo vocación docente, y el trabajo que he realizado durante muchos años ha generado que mire a mis alumnos con verdadero aprecio. Me preocupo por ellos, les animo en sus tareas escolares, y es habitual, al final de cada curso académico, que mis alumnos logren superar los objetivos propuestos en las materias que imparto.

Son innumerables los emails que estoy recibiendo de mis alumnos, apoyándome por este medio y también en redes sociales. Entiendo, en este sentido, que no soy peligroso para ellos y que no es necesario protegerles de mí.

También afirma la directora que se tomaron esas medidas contra usted tras recibir quejas de los padres. ¿Hubo o no hubo quejas?

Con fecha 28 de abril de 2021, me reuní en el despacho de dirección del instituto con la directora y el jefe de estudios. Me informaron por escrito de que se había recibido una queja de una familia en relación a unos comentarios que realicé en el aula. Pregunté por el contenido de los comentarios, que la directora conocía, pero no me quiso revelar en ese momento. Me interesé, entonces, por la familia y el alumno, y se negó también a darme sus nombres. Me ofrecí para hablar con ellos y pedirles disculpas si podía haberlos disgustado en algo, aunque, evidentemente, yo en ese momento no podía sospechar que afirmar una verdad científicamente demostrada, y respaldada por los libros de texto que los docentes utilizamos, hubiera podido molestar a alguien. Su negativa, sobre este ofrecimiento mío, también fue tajante. La tutora del alumno tampoco quiso intervenir en este asunto, y no reveló su nombre para que yo pudiera tener una conversación con él y con sus padres. A fecha de hoy, todavía no hay cargos contra mi persona, no sé de qué se me acusa, desconozco quién me acusa y no tengo acceso al expediente sancionador administrativo.

En los centros escolares, todos los días hay quejas de los alumnos y profesores ante Jefatura de Estudios y Dirección. Prácticamente, todas se solucionan con una amonestación, una conversación o una falta leve. En este caso, me consta que la directora no quiso resolverlo en el despacho, sino que fomentó que la familia denunciara los hechos, e hizo mucho hincapié en este asunto para poder iniciar un expediente sancionador. Si hubo quejas contra mi labor docente, desconozco cuántas y su contenido, sé que inicialmente se pudo solucionar de una manera fácil, pero lo que puedo haber sido un simple apercibimiento docente ha acabado con un escándalo que afecta a los miembros de un equipo directivo docente, a los alumnos, a los padres, al claustro de profesores a la comunidad de Alcalá de Henares, y que ha trascendido a medios de comunicación de toda España y de otros países.

Según los documentos a los que La Nueva Razón ha tenido acceso, a usted se le acusa de homofobia y machismo…

Se me acusa de unos hechos que están por demostrar, y dice la resolución que son “comentarios realizados por el docente en el aula, sobre diferentes orientaciones sexuales, de carácter homófobo, racista y machista, mostrando desprecio ante grupos de distinta naturaleza”. Se me acusa sobre algo que no se sabe si es cierto, sin acceso a las posibles quejas o supuestas denuncias, sin conocer el expediente, pero directamente se me condena e impone una sanción. En mis aulas y fuera de ellas, en mi vida diaria, en el trato con mis amigos y conocidos, trato con el mismo respeto a personas de cualquier condición sexual, de género, ideas políticas, origen étnico y creencia religiosa. De hecho, los cuento por decenas, tengo emails de alumnos que me han mostrado su apoyo y que están defendiendo mi persona y mi proceso, porque son testigos directos de lo que han visto y oído en clase durante este curso 2020-2021. Son conscientes de las falsedades que se están diciendo, y publican en las redes sociales para defender mi honestidad, y de paso las afirmaciones que he hecho en clase, que no creo que sean discriminatorias, falsas o peligrosas. Estos alumnos y alumnas pertenecen a grupos muy diversos, y ese hecho parece contradictorio con la resolución dispuesta en mi contra.

¿No es posible que usted, tal vez sin darse cuenta, haya intentado imponer sus creencias en lugar de limitarse a transmitir los conocimientos establecidos en el currículum?

Llevo ejerciendo mi profesión docente desde 1993. He impartido las materias de Ciencias de la Naturaleza, Biología y Geología, Geología, Matemáticas, Física y Química. También los accesos de los Ciclos Formativos y los módulos Científico-Técnicos de opositores a la GC, y he ejercido también casi cinco años como docente en la Universidad, impartiendo conocimientos en los Másteres de Formación del Profesorado. Mis clases son un lugar de conocimiento, y un espacio para que el alumno esté cómodo y sea capaz de preguntar todo aquello que no entienda y necesite conocer. Los alumnos están deseosos de poder argumentar con un profesor, y por ello genero debates en el aula (siempre con el beneplácito del alumnado y desde el respeto), fomento el intercambio de ideas, pero nunca impongo creencias ya que enseño Ciencia y solo Ciencia, y todo desde una demostración empírica y bajo el prisma científico. No podría tener mi trayectoria si enseñase de otro modo. Por lo tanto, nunca he impuesto creencias religiosas a mis alumnos, no por contradicción Ciencia-Religión, sino porque no es mi competencia curricular.

Con la ayuda de Abogados Cristianos, ha presentado una querella contra la directora y la inspectora por prevaricación. ¿Qué pretende conseguir con esta medida?

He perdido mi empleo y mi sueldo, y creo que de manera injusta, porque funcionarios del Estado se han excedido en sus competencias o han tomado decisiones injustas sabiendo que lo son. El acta de declaración entre la directora e inspectora, que tuvo lugar el 30 de abril de 2021, estuvo cargada de preguntas descontextualizadas y ajenas al caso, por lo que se deduce que las cuestiones que me plantearon estaban pactadas de antemano con una intención injusta. Con la ayuda de Abogados Cristianos, mi familia y yo hemos solicitado al Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, el Sr. Ossorio, que levante las medidas cautelares y anule la sanción impuesta.

Todo esto que nos ha contado suena como si hubiera habido una conspiración contra usted. Pero ¿por qué motivos quisieran perjudicarle?

Bueno, una conspiración se define como un acuerdo o entendimiento secreto entre varias personas con el objetivo de derribar un poder establecido o ejecutar un delito. Creo que desde principios de curso he sido incómodo para algunas personas de la dirección del centro escolar y otros departamentos, solo por el hecho de pronunciarme sobre cursos y talleres que no eran apropiados para menores de edad. Este hecho les ha mantenido en alerta hasta que han aprovechado las clases de sexualidad y reproducción humana (recuerdo que fueron propuestas y avaladas desde el Departamento de Orientación del IES Complutense) como excusa para aplicarme de manera desproporcionada y poco educativa toda la carga de las leyes de género y otras. De este modo se ha pretendido dar una respuesta aleccionadora, que ha perjudicado a todos los agentes implicados y que ha generado un gran escándalo entre profesores, padres y alumnos. No pretendo ni quiero juzgar a nadie, ahora solo quiero que el proceso jurídico avance de manera adecuada.

Comunicado del Instituto:

La Nueva Razón también ha pedido una entrevista a la directora del I.E.S. Complutense, quien, a través de su representante legal, nos ha enviado el siguiente comunicado, el cual publicaremos sin comentario.

Muy Sres. míos.

Me dirijo a Vd. en nombre y representación de Dª Ilenia Megías Chico, Directora del I.E.S. Complutense, cuya imagen se está viendo seriamente dañada por las declaraciones vertidas por D. Jesús Barrón respecto a la medida cautelar de la que ha sido objeto y por determinadas publicaciones que han atentado claramente contra su derecho al honor y a la intimidad.

Sin perjuicio de las acciones legales ya emprendida por mi representada, y por las que pudieren corresponder en un futuro, tanto contra D. Jesús Barrón, cuanto contra los medios y profesionales que sin contrastar la noticia han publicado sus declaraciones como veraces, únicamente reiterar que la versión sesgada que el profesor está dando de los hechos no se corresponde con lo acontecido. Estos hechos, debidamente documentados por los padres de los alumnos afectados, forman parte de la instrucción de una causa que todavía está pendiente de resolución, por lo que no se pueden hacer públicos. Evidentemente, esta es una baza con la que juega el profesor sancionado.

Por otra parte, Dª Ilenia, en su condición de Directora del I.E.S. Complutense NO TIENE POTESTAD PARA IMPONER NINGUNA SANCIÓN, siendo que tal y como se hace constar en el comunicado que obra publicado en la página web del Instituto, su función se ha limitado a dar curso a una reclamación de padres de alumnos de 1º de Educación Secundaria Obligatoria, solicitando que se tomen medidas contra el mencionado profesor. Es en virtud de dichas reclamaciones por lo que se instruye el correspondiente Expediente, en el que se dicta por la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y COMO MEDIDA CAUTELAR, la suspensión de empleo de D. Jesús Barrón.

Quedo a su disposición para cualquier aclaración a nuevas declaraciones que se produzcan, dentro de los límites legalmente impuestos a mi representada.

Sin otro particular, le saluda atte.

Isabel Salas Montero Colegiado 3213 del Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá de Henares.