La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

József Pálinkás: «Nuestra patria es Hungría, y la patria de Hungría es Europa»

József Pálinkás es catedrático de física nuclear, ha sido ministro de Educación de Hungría, así como presidente de la Academia de Ciencias. Es el candidato a primer ministro del Partido Popular Nuevo Mundo (centroderecha) en las elecciones generales que se celebrarán en 2022.

Señor Presidente, usted fue ministro de Educación en el primer gobierno de Viktor Orbán, luego pasó a ser diputado de Fidesz, y también ocupaba el cargo de presidente de la sección cultural del partido. ¿Cuándo y por qué rompió con la política del Primer Ministro?

La ruptura se produjo después de las elecciones de 2018, el distanciamiento comenzó en 2012. El Primer Ministro se ha alejado tanto de la política liberal-conservadora que pone el Estado de derecho y el servicio de toda la nación por encima de todo, incluidos los intereses individuales, que la situación ya no me parecía aceptable. El recorte de los derechos de las instituciones independientes, la legislación ad hominem, las graves violaciones del sistema de controles y equilibrios, las campañas de odio, las relaciones con la UE son cuestiones en las que no estamos de acuerdo.

Usted es el candidato a primer ministro del Partido Popular Nuevo Mundo, fundado en octubre de 2020. ¿Cuáles son los principales objetivos de su partido y cómo sería ese “nuevo mundo” que les gustaría crear en Hungría?

Nuestro objetivo más importante es el restablecimiento del Estado de derecho y el imperio de la ley, la eliminación de la influencia política en la competencia económica, la restauración de la autonomía de las instituciones y la devolución de los poderes de los autogobiernos locales. También queremos invertir los recursos nacionales y los fondos de desarrollo de la UE en la Educación, Salud e infraestructuras útiles para incrementar la competitividad de la economía húngara. Del mismo modo, será necesario reforzar y reequilibrar el compromiso atlantista de nuestra política exterior. Nuestra patria es Hungría, y la patria de Hungría es Europa.

¿Está de acuerdo con las aspiraciones de crear un Estado europeo federal o prefiere una Unión Europea basada en los Estados nacionales?

En el futuro previsible, la Unión Europea será una organización económica y política basada en la cooperación cada vez más estrecha de Estados nacionales. No puede ser de otra manera, ya que debido a su historia y las diferencias lingüísticas y culturales entre los Estados miembros, la idea de un “Estados Unidos de Europa” es una quimera. Que yo sepa, el Estado de California no tiene embajada en Utah, mientras Hungría tiene en Eslovaquia. La UE tampoco posee una lengua común, y actualmente el idioma de un exmiembro es su lengua franca. 

La UE debería fomentar una colaboración más estrecha en casi todas las áreas, pero actualmente hay tantas competencias en manos de los Estados nacionales que renunciar a ellas tampoco tendría mucho sentido. Hay tantos problemas con la coordinación en las diferentes áreas que primero debemos abordar estos asuntos en vez de perseguir ideas ilusorias. Para Hungría, por ejemplo, el itinerario para la introducción del euro y la adhesión a la Fiscalía Europea son temas de suma importancia. Personalmente, yo también consideraría conveniente coordinar mejor los grandes proyectos industriales y de investigación, ya que sólo a través de proyectos concretos se puede lograr una cooperación más estrecha.

¿Y cuál sería el papel del Grupo de Visegrado?

Sería fundamental expandir la Alianza de Visegrado y convertirla en una cooperación regional más amplia de Europa Central y Oriental. De ese modo se podría conseguir que los intereses de los Estado nacionales, que se esconden detrás de los documentos europeos grandilocuentes, no frenen las aspiraciones europeas comunes. En Europa existe una clara necesidad de conciliar los intereses del Occidente desarrollado, los Estados de bienestar escandinavos, el Mediterráneo estancado y un Grupo de Visegrado ampliado. Visegrado es una excelente iniciativa para coordinar programas de desarrollo regionales, y su ampliación reduciría el riesgo de que se convierta en el bloqueador del desarrollo y de una cooperación europea más estrecha.

Usted suele definir a su nuevo partido como una fuerza de centroderecha cívica y pragmática. ¿Por qué decidió participar en las primarias de la oposición organizadas conjuntamente por los partidos progresistas de izquierda y Jobbik, que podría clasificarse como “ex extrema derecha”?

Con la reciente modificación de la ley electoral, el Fidesz ha hecho prácticamente imposible que los partidos más pequeños puedan presentarse a las elecciones. Todo el mundo tiene que decidir si quiere cambiar la situación actual o no. Nosotros hemos decidido que queremos un cambio. Las diferencias entre los partidos progresistas de izquierda y Jobbik, que se está moviendo de la ultraderecha hacia la centroderecha, y nuestro partido pragmático, de centroderecha y liberal-conservador, son menores que las diferencias que tenemos con la política del gobernante Fidesz, que es un partido sin ideología, únicamente interesado en acumular más poder sin frenos ni límites. Después de que los seis partidos de oposición llegaran a un acuerdo, no vimos ninguna posibilidad de presentarnos solos en 2022.

Incluso si la oposición obtiene la mayoría en las elecciones de 2022, es bastante difícil imaginar que una alianza tan heterogénea pueda gobernar de manera efectiva. Usted conoce bien a los dirigentes de Fidesz, ¿no cree que sería más fácil llegar a un compromiso con ellos?

Precisamente porque conozco muy bien el mundillo de Fidesz, no veo ninguna posibilidad de cooperación, porque Fidesz no es un partido democrático, sino una empresa política que es incapaz de cambiar mientras esté en el poder. 

Sin duda, la coalición heterogénea de la oposición no lo tendrá fácil a la hora de gobernar, sobre todo si los partidos más antiguos quieren dominar en vez de cambiar las malas prácticas del Gobierno actual. Hoy por hoy, tengo la esperanza de que si el Partido Popular Nuevo Mundo puede desempeñar un papel de equilibrio, encarnando profesionalismo y cordura, habrá una mayor posibilidad de que Hungría avance en términos económicos, políticos y culturales.

Tiene usted una opinión muy desoladora de su antiguo partido. ¿Cuándo se descarriló Fidesz y cuánta responsabilidad tiene Viktor Orbán?

Fidesz comenzó a torcerse en 2006. Luego, tras 2010, en vez de aprovechar su victoria de dos tercios para reformar los grandes sistemas (Educación, Salud, Administración Pública), la utilizó para preservar su poder a toda costa. Al mismo tiempo, surgió esa idea errónea de que las instituciones independientes del país (Academia de Ciencias, universidades, vida artística, etc.) debían transformarse en un sentido cultural e intelectual según los caprichos de ciertos dirigentes del partido gobernante. El otro gran cambio ha sido el otorgamiento de ventajas desproporcionadas, y sin competencia alguna, a actores económicos cercanos al gobierno, lo que ha convertido al poder ejecutivo en su rehén, ya que sus operaciones no se rigen por las reglas del mercado sino que dependen en gran medida del Estado. Si se desempeñan mal, la responsabilidad recae en el Estado. 

Orbán ha acumulado un poder casi ilimitado. Aparte de él, no hay ningún personaje político ni centro de poder ni taller político fuerte en el Fidesz. En consecuencia, su responsabilidad también es absoluta. Él tiene toda la responsabilidad porque ha tomado todas las decisiones o las ha puesto en manos de personas que tratan de adivinar qué es lo que el Primer Ministro quiere.

Sin embargo, la economía muestra un robusto crecimiento, la tasa de desempleo es excepcionalmente baja, y otros indicadores sociales también muestran un panorama positivo: el número de matrimonios y nacimientos ha aumentado, mientras que el número de divorcios y abortos ha caído significativamente. Si usted ostentara el cargo de primer ministro, ¿qué haría mejor o de otra manera?

La sociedad húngara está desgarrada, dividiéndose en tres partes: hay un segmento que vive absurdamente bien sin ser productivo, hay una clase media vulnerable que carece de una autonomía real, mientras ​​un porcentaje importante de la población apenas subsiste, lo cual va a ser un gran problema durante los próximos años. 

Desde luego, nos alegramos de que nazcan más niños. ¿Pero recibirán también una educación adecuada para prosperar en las nuevas circunstancias? Los indicadores económicos parecen aceptables gracias a las construcciones sin sentido. Tan pronto como se detengan las construcciones y la entrada del capital extranjero, la economía entrará en recesión. Han invertido en hierro, hormigón, adoquines, y esto ha aumentado el PIB, pero luego ya no lo hará. Si hubieran invertido en educación, en capital humano, eso seguiría aumentando el PIB a largo plazo. Es evidente que en el futuro no se necesitarán más inversiones de prestigio, sino que habrá que reducir las disparidades sociales, mejorar la educación y la atención sanitaria. También será necesario crear un equilibrio entre las subvenciones estatales excesivas concedidas a las grandes empresas extranjeras y las oportunidades ofrecidas a las pequeñas y medianas empresas húngaras.

¿Qué futuro les espera a Hungría y a su partido si en 2022 no se logra el cambio de gobierno?

Continuará la desintegración de la sociedad húngara. Los ricos serán aún más ricos, los pobres serán aún más pobres. La Educación y Salud no podrán lograr sus objetivos esenciales, y esto, agravado por los costes de mantenimiento de los grandiosos proyectos gubernamentales que están consumiendo enormes cantidades de dinero, conducirá al declive económico y luego al descontento social. Hungría se volverá cada vez más aislada, y el Estado de derecho esencialmente irá desapareciendo. 

Por otro lado, con una nueva victoria de Orbán, también se disminuirían las posibilidades de que se fortalezca el Partido Popular Nuevo Mundo, a medida que la clase media autónoma se contraiga y la sociedad se radicalice cada vez más. En semejante situación, el país quedaría políticamente expuesto a todo tipo de populismos.