La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

La democracia colombiana en riesgo

La democracia colombiana tiene una prueba electoral a la vista en la que le corresponde defender con convicción democrática su largo legado histórico institucional.

La historia republicana data desde el 17 de diciembre de 1819, fecha en que fue creada la República bajo el liderazgo libertador de Simón Bolívar y como resultado de las gestas independentistas que reclamaban la terminación de la colonia fundada por el imperio español. Aunque inicialmente se llamó República de la Nueva Granada, oficialmente tomó el nombre de República de Colombia a partir de la Constitución de 1886. Lo anterior significa que el camino republicano constitucional de Colombia tiene una historia de más de doscientos años, y por supuesto bajo la valiosa orientación democrática, lo cual representa un verdadero patrimonio histórico institucional que tiene que conservarse acudiendo a las instancias de defensa que ofrece el escenario de la democracia.

Pero esta tradicional democracia colombiana, la más antigua y fuerte de la región, por tal condición tiene enemigos al acecho que pretenden convertirla en plaza del socialismo-comunismo, y esos enemigos son regionales y locales, dentro de los primeros están el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, y las dictaduras de Cuba, Nicaragua, y Venezuela; quienes de una u otra forma extienden sus tentáculos soterrados de apoyo a los impostores comunistas locales reunidos alrededor de quien los dirige y fomenta los paros y el desorden, que según él, deben ser movimientos ‘continuados´, y entonces viene la anarquía, el vandalismo y la violencia criminal en las calles, que además destruye el patrimonio público y privado (de estas tropelías lo acusó la alcaldesa de Bogotá Claudia López), y esto como formas de imponer su talante perverso de crear confusión social, una muy conocida estrategia comunista para desestabilizar la democracia existente, y a través de ese medio pretender acceder al poder; y este individuo es quien fue cercano amigo de Hugo Chávez, y se trata de Gustavo Petro. Lo que se conoce de este personaje es que como exguerrillero dejó la correspondiente impronta de historia delictiva, luego fue amnistiado y accedió a la política como parlamentario, y por último fue un pésimo alcalde de la ciudad de Bogotá; y ahora pretende ser presidente de Colombia: lo que le esperaría al país si comete el grave error histórico de votar por esta opción de extrema izquierda populista. Es solo recordar cómo llegó el vecino país Venezuela a caer en manos del sátrapa dictador Chávez: a través del sistema electoral; y llegó para quedarse (como siempre lo hacen) por medio de la creación de un régimen oprobioso de ideología comunista, lo cual arruinó al país más rico de la región, y por supuesto arruinó a su gente.

Elecciones presidenciales en Colombia: 2022 

La democracia colombiana tiene una prueba electoral a la vista en la que le corresponde defender con convicción democrática su largo legado histórico institucional, y esa prueba son las elecciones presidenciales programadas para el día 29 de mayo de 2022. Un poco más de 8 meses antes se observan numerosas aspiraciones presidenciales, candidatos de partidos tradicionales, y de otras tendencias políticas, entre las cuales está la opción socialista-comunista del señor Petro. Los fundamentos de la democracia colombiana tienen que prevalecer: la institucionalidad, la independencia de poderes, los pesos y contrapesos, la alternancia en el poder, respeto a la propiedad privada, libertad de prensa, las libertades individuales, la economía de mercado, en fin, todo lo que implique consolidación de la democracia. Estas características solo son propias del pensamiento demócrata, de tal manera que es imperativo afrontar este debate electoral, ante todo, con voluntad de decisión patriótica de unidad de fuerzas políticas, y esto con la finalidad de garantizar la continuidad y estabilidad de la institucionalidad democrática de la república. 

Colombia está expuesta a un serio riesgo político, y, en consecuencia, riesgo social y económico; por consiguiente, la única alternativa posible en defensa de la democracia es la mencionada unidad electoral para derrotar en primera vuelta la pretensión comunista de acceder al poder.  Ojalá el pueblo colombiano entienda masivamente que se requiere acudir a las urnas con pensamiento claro de defender la democracia, entender que el pueblo ha sido el primer responsable en los casos de países en que a través del voto ha elegido un comunista que llega al poder para quedarse, y luego procede a liquidar la democracia, arruinar la economía, y en consecuencia a producir miseria para el pueblo que lo eligió. Colombia no acepta la dictadura comunista que el señor Petro pretende imponerle. 

(El autor de esta columna ha publicado su sexto libro, titulado “Sentido de la vida: Existencia y fin”, este libro de tapa blanda se consigue en Amazon, en el siguiente enlace:    https://www.amazon.es/dp/9584932381 y https://www.amazon.es/dp/B09BK96QKS.)

(Imagen: «Senador Gustavo Petro Urrego» por jimmy_jazz_ataca CC BY-NC-SA 2.0)