La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

La eutanasia laboral de los mayores de 50 años


Tengo 48 años, así que esto de que el mercado laboral español decida que a los 50 años de edad (es decir, unos 20 antes de la jubilación) uno solo vale como conductor de Uber me parece, cómo decirlo, injusto.

En general, no se hace mucho para tranquilizarnos a este segmento de población, que somos la generación más abundante de la historia de España, millones de votantes. En 2011, durante la campaña electoral de unas generales menos ajustada de todos los tiempos, entrevisté a un alto cargo del PSOE que – si Alfredo López Rubalcaba hubiera llegado a ser presidente, increíblemente – aspiraba a ser el próximo ministro de Trabajo. Esta señora no me tranquilizó nada. Sus palabras fueron, textualmente:

-Lo que vemos es que, en el mercado laboral español, emplear a la gente de más de 50 es imposible. Así que hay que pensar en subsidios.

Y por eso, también, me interesa esto que escribe Javier José Sandoval, sobre el actual subsidio para mayores de 52 años. Sandoval hace un estudio comparativo de cuatro supuestos:

1. Perceptor del subsidio para mayores de 52 años. Cualquier persona mayor de 52 años demandante de empleo que tenga cotizados por jubilación 15 años (dos de los cuales han de estar dentro de los últimos 15) y que haya cotizado por desempleo un mínimo de seis años a lo largo de su vida laboral, tiene derecho a cobrar una prestación equivalente al 80 por ciento del indicador público de rentas de efectos múltiples (IPREM), que en la actualidad equivale 451,92 euros mensuales y 5.423,04 euros anuales. Sin embargo, el Gobierno «cotizará» por esta persona sobre una base del 125% del tope mínimo de cotización a la Seguridad Social vigente en cada momento (1.125,83 euros actualmente). Por tanto, la base de cotización mensual ascenderá a 1.407,28 euros y la anual será de 16.887,36 euros. En resumen, cobrará 451,92 euros pero la Seguridad Social efectúa la ficción de «cotizar» por él, de cara a la jubilación, el triple: 1.407,28.

2. Trabajador mayor de 52 años contratado a jornada completa y que cobra el salario mínimo interprofesional. Este trabajador cobra 965 euros al mes (1.125,83 euros si prorrateamos las dos extras) y 13.510 euros al año, importe que coincide con la cotización para su jubilación. Es decir, aunque cobra más que en el caso anterior (no en vano trabaja 40 horas a la semana frente a las cero de quien percibe el subsidio), sin embargo cotiza 3.377,36 euros menos al año para su jubilación, un 20 por ciento. Es decir, una persona que lleva 13 años acogido al subsidio para mayores de 52 años y sin trabajar cobrará más pensión que uno que ha estado trabajando todos esos años a jornada completa ¿Es eso justo? ¿Es razonable que alguien que no trabaja cotice más que alguien que sí lo hace?

3. Trabajador mayor de 52 años contratado a jornada completa, al que le es de aplicación, por ejemplo, el Convenio Colectivo del sector de Limpieza de Edificios y Locales del Principado de Asturias. El salario mensual de un trabajador de la categoría de limpiador asciende a un total de 1.200,85 euros, siendo el salario bruto anual con dos pagas extras prorrateadas de 14.410,2 euros. Se aplica la base mínima de cotización, es decir, 1.125,83 euros. Es decir, una limpiadora a jornada completa cotiza para su jubilación 3.377,36 euros menos que alguien que no trabaja.

4. Trabajador mayor de 52 años contratado a media jornada, al que le es de aplicación el mismo convenio colectivo del ejemplo anterior. Este limpiador tiene un salario mensual de 600,42 euros, siendo el salario bruto anual, con dos pagas extras prorrateadas, de 7.205,1 euros. La base de cotización que se le aplicaría sería la parte proporcional del salario mínimo: 562,91 euros. Es decir, por trabajar veinte horas a la semana cobra 148,5 euros más que el perceptor del subsidio para mayores de 52 años, pero cotiza para su jubilación un 57% o 9.682,26 euros menos. Como podrán comprender ¿Qué persona poco cualificada y de más de 52 años va a querer trabajar cuando hacerlo le penaliza de manera tan obscena de cara a su pensión de jubilación?

La conclusión es obvia: el subsidio para mayores de 52 años hace que, para las personas contratadas a jornada parcial y salarios bajos, les sea más rentable abandonar el mercado laboral e irse a casa a cobrar la prestación:

A cambio de cobrar un poco menos ahora se aseguran una pensión mayor, eso sí, sin trabajar y todo lo que lleva aparejado: madrugar, desplazarse al centro de trabajo, etcétera. Este tipo de medidas están provocando un auténtico efecto llamada y un abandono prematuro del mercado laboral, lo que no solo resta fuerza laboral a la economía, sino que además contribuye a crear en la sociedad española segmentos poblacionales ociosos y dependientes del poder político; fácilmente manipulables, como a día de hoy lo son los pensionistas y los funcionarios. Bien parece que ese es precisamente el objetivo perseguido con la medida. Maquiavélico, ¿no creen?

Pero si desde el punto de vista personal de quien se acoge al subsidio para mayores de 52 años es beneficioso, sin embargo, para las cuentas de la Seguridad Social es un desastre total y absoluto. Por este mecanismo, miles de personas que cotizaban a la Seguridad Social dejan de hacerlo para pasar ahora a ser la propia Seguridad Social quien «cotice» por ellos. Es decir, antes la empresa pagaba al trabajador y cotizaba por él a la Seguridad Social y ahora es la propia Seguridad Social quien no solo paga la prestación al subsidiado, sino que, además, «cotiza» por él y por una base muy superior a la que le correspondería. Negocio redondo.

Como es lógico, a medida que la diferencia entre los subsidios y los salarios se estrecha, más personas optan por abandonar el mercado laboral y pasar a engrosar la cifra de mantenidos, bien que con cuantías mínimas, pero para ello ya previamente les ha sido borrado de la cabeza la más mínima ambición por progresar. De ahí que en los opulentos estados del bienestar occidentales queden cada vez más empleos sin cubrir. Sin ir más lejos, Adecco Group Institute acaba de publicar un informe según el cual en España la hostelería necesita incorporar 250.000 trabajadores que no encuentra y en similar situación están el sector del comercio minorista o la agricultura. En algún momento habrá que romper este círculo vicioso que nos lleva de pagar salarios bajos para poder pagar subsidios altos.

Un buen complemento a este artículo nos viene de los chicos de Nada es Gratis, que se fijan en algo que más bien preocupa a la generación anterior a la mía: la relación entre la edad de salida del mercado laboral y la mortalidad: su conclusión, nada sorprendente, viene a ser que los guerreros del teclado como yo vivimos más tiempo como jubilados que los albañiles y manitas que llegan a la vejez con los huesos hechos polvo. Pero esto también explica por qué muchos de ellos están más que felices de acogerse a esos subsidios misérrimos que te dan a los 52; y aquí les dejo una guía de Bankinter sobre cómo pedir la paga.

Los peligros de los calentones bursátiles sobre el Covid

Ha habido muchas noticias sobre la creación o manufactura de medicamentos milagrosos contra el Covid-19 que han quedado en agua de borrajas. Es bueno tenerlo en cuenta para la próxima, porque las acciones de las compañías cotizadas suelen reaccionar de forma muy positiva a estas cosas, aunque al final todo se quede en nada.

Ejemplo: el laboratorio Reig Jofre anunció en diciembre de 2020 un acuerdo para fabricar en su nueva planta de Barcelona la vacuna del Covid-19 de Janssen (grupo Johnson & Johnson), con una capacidad de hasta 250 millones de dosis anualmente. Un año después, todavía no se ha materializado el arranque de esa producción:

La compañía cotizada no detalla cuál es el problema para que se haya ido retrasando la producción. El laboratorio ha ido demorando la fecha, inicialmente prevista para inicios de este año, y en diferentes comunicados escuetamente ha ido posponiendo la apertura de su nueva instalación en Sant Joan Despí. “El proceso de transferencia que pondrá a Reig Jofre en capacidad de fabricar la vacuna contra el Covid-19 continúa”, explica por escrito un portavoz de la farmacéutica, que además indica que los esfuerzos como compañía se centraron desde el inicio de la pandemia en la fabricación de los medicamentos esenciales vinculados al tratamiento de pacientes en UCI, y cuyo suministro desde países asiáticos fue interrumpido.

Janssen, por su parte, apunta al complejo sistema de transferencia de tecnología, aunque en otras muchas partes del mundo el grupo americano sí fabrica su vacuna monodosis. Desde el pasado año, “hemos estado trabajando juntos en el proceso de transferencia de tecnología para permitir la producción de medicamentos (llenado y acabado) de Reig Jofre para nuestra vacuna del Covid-19”, apunta un portavoz de la firma estadounidense. “Este es un proceso complejo de múltiples pasos que se llevará a cabo de acuerdo con rigurosos estándares para la fabricación biológica”, agrega.

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps), dependiente del Ministerio de Sanidad, tampoco desvela más sobre el retraso: “Desde la Aemps se ha prestado apoyo al proyecto y se han llevado a cabo las inspecciones pertinentes en cuanto se ha recibido la solicitud”.

Es mirar la gráfica de cotización de Reig Jofre, y ver cómo las esperanzas de los inversores minoristas son arrastradas por los suelos:

Mapa del mundo con las mayores empresas de cada país

Molón. Soy muy fan de los mapas.

(David Román es excorresponsal en Madrid del Wall Street Journal, y autor del libro “Podemos en Venezuela: cómo se financió la infiltración chavista en España”, publicado este año por la editorial Homo Legens. Su columna Finanzas Políticas, sobre la interacción entre sus dos mayores pasiones, se publica de forma semanal, y también se puede recibir en forma de newsletter aquí.)