La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Katalin Karikó (Imagen: Krdobyns CC BY-SA 4.0)

La madre de la vacuna fue reclutada como agente comunista

La bióloga Katalin Karikó fue obligada a firmar un acuerdo de colaboración con los servicios de contrainteligencia de la Hungría comunista.

Una acusación inesperada salió a luz en Hungría contra Katalin Karikó, potencial candidata al Premio Nobel, cuyo trabajo jugó un papel clave en el desarrollo de las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna contra el coronavirus. Según unas fotografías que circulan en las redes, la bióloga húngaro-estadounidense fue reclutada en 1978 como agente de los servicios secretos de la Hungría comunista

Los documentos provienen de un libro publicado en 2017 por László Bálint, un ex oficial operativo de contraespionaje, en el que el antiguo oficial encargado de las detenciones enumera a los agentes del Condado de Csongrád reclutados durante el período socialista. 

Según los datos, que también fueron publicados por varios portales, Katalin Karikó, quien emigró a Estados Unidos en 1985, fue reclutada en 1978. La bióloga nacida en Szolnok, Hungría del Este, entonces era una licenciada recién graduada y acababa de comenzar sus estudios de doctorado en el Centro de Investigación Biológica de Szeged. Su tarjeta de reclutamiento indica que luego se convirtió en subordinada de Contrainteligencia Clase III / II con una calificación de confidente clasificada. También se conoce su seudónimo: Katalin Karikó figuraba en el registro de seguridad del Estado como “Zsolt Lengyel”, un hombre masculino. 

Sin embargo, no se puede afirmar que Katalin Karikó hubiera sido un agente del Estado comunista o un miembro activo de la red de confidentes. Según la ley húngara, esto requeriría mucho más, sobre todo informes realizados por el agente, preferiblemente con su propia letra. No hay constancia de ningún informe hecho por Katalin Karikó en el Archivo Histórico de los Servicios de Seguridad del Estado. En la época comunista, muchos de los que firmaron una declaración de reclutamiento forzoso luego saboteaban sus obligaciones de agente. 

El periódico digital Telex se puso en contacto con Karikó, quien había sido investida como ciudadana honoraria de Szeged el pasado viernes, y ella dio la siguiente declaración:

Es un hecho que en 1978, cuando comencé a trabajar como asistente de investigación, me visitaron y me obligaron a tomar una decisión. Refiriendo a la participación de mi padre en la revolución de 1956, así como a su pasado “pecaminoso”, me amenazaron con hacer imposible mi trabajo profesional. Yo sabía que mi padre había sido condenado a una pena de prisión condicional en 1957, despedido de su trabajo, y luego sin trabajo durante 4 años. Sabía cómo funcionaba el sistema, tenía miedo, así que firmé el documento de reclutamiento. Durante los años que siguieron, no di ningún informe escrito, no hice daño a nadie. Para continuar con mi actividad científica y de investigación tuve que marcharme. He estado llevando a cabo mis investigaciones durante los últimos 36 años con el fin de curar a las personas. Nadie podría volver a quebrarme o desorientarme de mis objetivos. Considero el caso cerrado con esta afirmación.