La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Imagen: Nikos Niotis CC BY-NC 2.0

La raíces múltiples de la ciencia

El Dios cristiano no es tan distinto al Dios musulmán, pues ambos incitan a sus creyentes a la búsqueda del conocimiento de los misterios de la Vida de forma experimental y científica.

En su artículo “El origen judeocristiano de la ciencia”, el doctor en Química, Francisco Javier García Alonso, argumenta que “la ciencia tiene su origen en las universidades cristianas de Occidente a lo largo del siglo XVII y XVIII”. Debido a unas características, a una serie de “presupuestos filosóficos que sólo se han dado entre los cristianos de Occidente”. Creando así una línea de separación entre todos los conocimientos del mundo sensible desarrollados por los sabios de todas las demás culturas y civilizaciones, como la griega, la china, la persa, la maya, etc., y el conocimiento adquirido por los sabios cristianos, que sería la ciencia con la que el mundo se comprende hoy en día.

Basa esta separación, en la distinta comprensión y relación, que los sabios han tenido y tienen con su Dios, o dioses, exponiendo que los cristianos tienen un “Dios racional que ha creado al mundo y ha hecho al hombre a su imagen y semejanza”, y que “esto es justamente lo que permite al hombre lanzarse a estudiar la naturaleza y le da fuerza para superar las dificultades que encuentra en dicho estudio”. Al contrario, expone, en ninguna otra cultura se ha dado una comprensión de Dios así, y pone como ejemplo a los griegos, que “también creían que el mundo estaba ordenado (cosmos) pero nunca recurrieron a la experimentación para ver cómo era realmente, porque pensaban que la naturaleza debía seguir la misma lógica que sus mentes”.

Para corroborar su argumento aporta un dato científico concreto, y el contexto histórico que lo posibilitó. Indicando que “en 1277, el obispo de París Étienne Tempier, con la aquiescencia del papa Juan XXI, puso fin a una discusión teológica en la Sorbona afirmando que Dios había sido libre para haber hecho un mundo u otro. De donde se deduce que para saber cómo son las leyes de la naturaleza habrá que investigarlas. Al hacerlo, por ejemplo, se descubrió que las órbitas de los planetas eran, en realidad, elípticas”. Refiriéndose, aunque en el artículo no lo indica, a un hecho científico que ocurrió en 1609, cuando el astrónomo Johannes Kepler (Sacro Imperio Romano Germánico, 1571-1630) anunció su primera Ley.

El primer sabio que demostró que las órbitas de los planetas no eran circulares, cómo se creía desde Aristóteles, no fue el sabio cristiano occidental Kepler, sino el sabio musulmán occidental, Azarquiel.

Pero la realidad histórica de ese descubrimiento científico es más amplia, ya que el primer sabio que demostró que las órbitas de los planetas no eran circulares, cómo se creía desde Aristóteles, no fue el sabio cristiano occidental Kepler, sino el sabio musulmán occidental, Azarquiel (Al-Andalus, 1029 – 1087) Quien expuso, tras realizar muchas observaciones, que si “un óvalo fuese usado en lugar de una circunferencia” se podrían calcular mejor, es decir predecir, los movimientos de las órbitas planetarias.

Llegados a este punto, se puede considerar, que toda la argumentación sobre la exclusividad científica del cristianismo se desmonta. Ya que por lo que parece, el Dios cristiano no es tan distinto al Dios musulmán, pues ambos incitan a sus creyentes a la búsqueda del conocimiento de los misterios de la Vida de forma experimental y científica.

Es además algo ampliamente conocido, incluso por los que no han realizado estudios en la materia, el inmenso influjo que los sabios musulmanes dieron a la ciencia en la Edad Media, y especialmente los sabios musulmanes españoles, que posibilitó el conocimiento de la tradición griega en la Europa cristiana de esa época. Por ejemplo, si Tomás de Aquino pudo basar su obra en las reflexiones de Aristóteles, fue gracias a los comentarios que hizo el sabio andalusí Averroes/Ibn Rush (Córdoba 1126 – Marrakech 1198) de las obras del griego. A su vez, el dominico alemán, maestro de Tomás de Aquino, Alberto Mango, que fue su introductor en el Medievo latino afirmó: “Nosotros discrepamos de Averroes en pocas cosas”. Y otra muestra de la tremenda importancia que ha tenido este musulmán cordobés para la Cultura occidental es que es uno de los filósofos que retrató el pintor renacentista italiano Rafael, en su obra “La escuela de Atenas” (1510-1512).

La magnitud de lo ocurrido en aquella época lo expresa el filósofo español Xabier Zubiri (1898-1983) Con estas palabras: “Las grandes corrientes del pensamiento filosófico-teológico del medievo cristiano son, así, la cristianización del pensamiento musulmán”. Algo que no hubiera sido posible si la concepción de lo divino en el islam, fuera diametralmente diferente a la del cristianismo.

…Y continuando con el artículo. En él nos encontramos con la sugerencia de la lectura de la obra “La conciencia inexplorada” de Juan Arana, la cual no conozco. Pero sí a su autor, que ha sido profesor mío en la Facultad de Filosofía de Sevilla. Que además de una mente absolutamente brillante, es un maravilloso docente, con el que verdaderamente da gusto aprender.

Fue precisamente él, en sus clases de ”Historia e Idea del Universo”, quien me enseñó cómo Kepler, después de estudiar las observaciones del danés Thycho Brahe, dedujo, que las órbitas planetarias eran elípticas. Pero eso sí… nunca me habló de Arzaquiel.

Los judíos, los cristianos y los musulmanes comparten el mismo paradigma religioso.

Parece, por tanto, que esta tesis de la exclusividad y originalidad cristiana de la ciencia puede venir derivada del desconocimiento de la aportación musulmana a la ciencia occidental y universal. Pero pienso que hay una cuestión más importante, y es que quizás viene más derivada del desconocimiento que se tiene sobre el Islam, que puede llegar a hacer creer que entre un cristiano y un musulmán existen paradigmas religiosos diferentes. Cuando en realidad, los judíos, los cristianos y los musulmanes comparten el mismo paradigma religioso. Pues todos se asumen como descendientes de Abraham. Dando por hecho, por supuesto, las incontables diferencias que puede haber entre ellos, y que también se dan entre los propios musulmanes, judíos y cristianos, que son originarios de diferentes regiones y tradiciones culturales.

Pero ante todo, y como intento argumentar en mi trabajo de iniciación a la investigación “Vino, Símbolo en la Embriaguez Mística”, dirigido por el doctor en Filosofía, José Antonio Antón Pacheco. Estas tres religiones parten de la misma esencia. Una realidad que se observa más claramente a través del estudio de sus místicos, en donde símbolos y conceptos transcendentales son compartidos por todos ellos. 

También en ese trabajo expongo el influjo primordial que la primera religión unitaria de la historia, el mazdeísmo, tuvo sobre ellas. Y podemos ver, en uno de sus Gathas, textos atribuidos a su profeta Zaratustra, como este expresa la necesidad vital de querer conocer la causa primera de la realidad, en una exhortación a su Dios, Aura Mazda. Que bien nos hace recordar a cualquier sabio astrónomo de cualquier época estremecido ante los secretos del cielo.

Oh Mazda, reveladme la verdad 

Quien es el creador de la existencia
Quién traza el curso del Sol y de los Astros 

Cómo crece y cómo se desvanece la Luna …” 

Y que a mí, a su vez, también me recuerda a la reflexión con la que el profesor Juan Arana finalizó aquel curso de “Historia e Idea del Universo”. En la que nos hizo ver que aunque la ciencia hoy en día ha llegado a desentrañar grandes secretos del comportamiento de la realidad física, y crear un marco teórico que nos permite el uso de la técnica de forma muy avanzada, siempre habrá un misterio más allá que algunos llamamos Dios, o Allah, o Mazda, o Yahvé…  

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*Para un acercamiento a la figura de Arzaquiel sugiero la lectura del artículo  “La Astronomía española en el Medievo” de Antonio Claret, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Disponible en este enlace:

*Para un acercamiento a la figura de Averroes/Ibn Rush y su importancia en el Medievo latino, sugiero el visionado de la conferencia que el profesor Andrés Martínez Lorca impartió en la Fundación March en junio de 2020, bajo el título ”Averroes, el sabio andalusí” disponible en este enlace:

*Para un acercamiento a los hechos históricos de cómo el mazdeísmo ha influenciado de manera considerable en otras religiones como el judaísmo, sugiero el visionado de la conferencia que el profesor Manuel Forcano impartió en la Fundación March en febrero de 2017, bajo el título” Zoroastro, el adorador del fuego” disponible en este enlace: