La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Josu Ternera en 2020 (Imagen: https://www.berria.eus CC BY-SA 3.0

La voz de un terrorista en la Asamblea de Francia

No ha habido una guerra, así que no hay posibilidad de paz. Hemos sufrido el terror de una banda criminal, lo que se necesita es justicia.

Ayer fue un día nefasto para las víctimas del terrorismo de ETA: Josu Urrutikoetxea (alias Josu Ternera) ha tenido voz en la más alta representación de la democracia francesa, su Asamblea Nacional. Francia, que siempre se vanagloria de habernos ayudado en la lucha contra ETA, tiene que recordar que no permitía entrar armados a los guardias civiles españoles hasta 2007.  

En 2007 fueron asesinados Raúl Centeno y Fernando Trapote, de 24 y 23 años, guardias civiles que se jugaron la vida en la lucha contra el terrorismo, como lo habían hecho anteriormente ellos y sus compañeros. Ambos estaban desarmados y fueron asesinados por los terroristas de ETA, que al comprobar que no tenían defensa posible, los tirotearon a sangre fría.

Durante casi 30 años, los miembros de ETA, tras matar en suelo español, corrían a esconderse a Francia.

El crimen de Capbreton obligó a Francia a permitir que nuestra Guardia Civil pudiera portar armas. Parece increíble ¿verdad? Tanto como dar voz a un terrorista en una institución democrática europea.

En Zaragoza murieron niños, adolescentes y guardias civiles en una verdadera carnicería. Hubo once víctimas, ocho de ellas menores.

Durante casi 30 años, los miembros de  ETA, tras matar en suelo español, corrían a  esconderse a Francia día tras día, año tras año. Hoy, todas las víctimas del terrorismo alzan su voz para protestar contra que un asesino despiadado como Josu Ternera tenga derecho a hablar, cuando bajo su mando ETA cometió crímenes horrorosos, sin ir más lejos del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987, con 250 kg de amonal. Murieron niños, adolescentes y guardias civiles en una verdadera carnicería. Hubo once víctimas, ocho de ellas menores. Entre ellos las hermanas gemelas Myriam y Esther, de 3 años y su tío, Ángel Alcaraz Martos, de 17 años. Hoy, su hermano, Francisco José Alcaraz Martos -diputado nacional de Vox, incansable al desaliento en su lucha contra la tergiversación de la historia- tendrá que sufrir más, si cabe, su pérdida.

Imágenes del atentado de Zaragoza (Usuari Escuer CC BY-SA 4.0)

Bien es cierto que la culpa  de esta ignominia no es solo del estado francés, también son culpables los gobiernos de España que han permitido que los herederos de ETA cobren y participen de las instituciones, y que este terrorista esté en la calle. 

Confunden a los asesinos con sus víctimas y se habla de “enemigos”, cuando aquí, en España, en el País Vasco, la organización terrorista ETA ha sido el único enemigo de los ciudadanos, a los que ha obligado a exiliarse, a los que ha torturado y asesinado sin piedad. Y es que el “coloquio” en el  ha intervenido este etarra, trata de la “paz con el enemigo” como si en vez de haber terroristas y víctimas, hubiéramos asistido a una guerra. 

No ha habido una guerra, así que no hay posibilidad de paz. Hemos sufrido el terror de una banda criminal, por lo tanto, lo que se necesita es justicia. Dando voz a los forajidos y equiparando a las víctimas con ellos, se está alentando a otros a seguir el camino del terror.