La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Macario Valpuesta: «Cataluña está socialmente fracturada y económicamente hundida»


Macario Valpuesta Bermúdez, catedrático de Latín de instituto, profesor asociado de Derecho Romano en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), autor de varios libros y miembro del comité ejecutivo de VOX en Sevilla, es el candidato del partido al Senado por la capital andaluza.

La civilización occidental en general y España en particular deben mucho a la herencia clásica. ¿Cuáles son los estadistas de la Antigüedad que más le inspiran?

En la Antigüedad encontramos en diversos personajes rasgos significativos de una virtud excepcional, como la honradez del ateniense Arístides o del romano Cincinato. También admiro la eficacia de Octavio Augusto al construir un régimen de paz y concordia, uniendo facciones diferentes. Pero, sinceramente, no veo ninguna figura completa a la que aspire a parecerme, aunque sea remotamente.

¿Cuáles son entonces los valores y principios que quiere representar en el Senado?

Obviamente, querría ser escrupulosamente fiel al mandato representativo de mis votantes, en defensa de España y del bien común de todos los ciudadanos. Lealtad, honradez y espíritu de servicio, serían los valores con los que más me identificaría.

Las encuestas indican que VOX podría mejorar significativamente sus resultados y convertirse en tercera fuerza. ¿A qué se debe ese crecimiento de popularidad?

Nosotros no nos fiamos de las encuestas ni para bien ni para mal. Pero es cierto que percibimos en la calle y en nuestros actos el calor de mucha gente que antes no nos conocía. Creo que sencillamente nuestro mensaje está llegando a personas que antes solo tenían conocimiento de nosotros por las tergiversaciones de la prensa, que nos presenta como extremistas peligrosos. Además, los enemigos de España están yendo demasiado lejos en todos los ámbitos y eso produce alarma y reacción en personas que tienen sentido común.

Entiendo que se refiere a los acontecimientos en Cataluña. La acusación particular llevada a cabo por su partido ha jugado un papel clave en el juicio de los líderes independendistas. ¿Está satisfecho con la sentencia?

El Tribunal Supremo ha intentado contentar a las principales fuerzas del establishment forzando la interpretación de los hechos y declarando «sedición» (una simple desobediencia de orden público) lo que es claramente una «rebelión» organizada desde las instituciones públicas. Se trata de un intento de quebrar por la fuerza el orden constitucional vigente, la soberanía nacional y la integridad territorial de nuestro país. La sentencia, además, deja en manos de la administración regional la aplicación de la pena, lo que supone que muy pronto los condenados obtendrán beneficios penitenciarios y podrán salir de la cárcel. Aun así, la reacción de los fanáticos separatistas ha sido desmesurada y brutal, lo que demuestra que es absurdo tratar de contentar a quienes jamás se van a conformar salvo con nuestra rendición.

El Senado, a diferencia del Congreso de los Diputados, desempeña una función más bien supervisora que legislativa. Sin embargo, en un solo caso, tiene una potestad plena y exclusiva: Si una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución le imponga, el Senado puede aprobar las medidas contempladas en el famoso artículo 155. ¿Cree que es necesario aplicar de nuevo el 155 en Cataluña?

Por supuesto. Ningún país puede instalarse definitivamente en un golpe de estado permanente, con una administración regional dirigida por políticos desleales para los cuales no hay más ocupación que socavar la convivencia y tratar de imponer a la fuerza la independencia de su región. Por lo visto, la estrategia de los socialistas es dejar pasar los días a ver si los violentos se cansan de saquear el país, y a ver si los separatistas se aburren. Pero está claro que ya han llegado tan lejos que ahora no van a parar. En los últimos 40 años, los políticos regionales catalanes han gozado de un régimen de autonomía superior al de muchos estados federales, y se han dedicado sistemáticamente a adoctrinar a las nuevas generaciones preparándolas para la rebelión. Cataluña está hoy socialmente fracturada y económicamente hundida. Para colmo, ha atraído a todos los antisistemas de Europa, como es lógico en un territorio en el que nadie cumple la ley, porque las autoridades están entregadas a la subversión. Por eso, nosotros abogamos por una suspensión de la autonomía prolongada durante el tiempo suficiente hasta al menos normalizar el orden público y reiniciar una mínima recuperación económica e institucional.

VOX ha presentado un solo candidato por provincia al Senado. ¿Se trata de táctica electoral, o es un gesto hacia los demás partidos de la centroderecha?

Se trata de un gesto concreto destinado a concentrar el voto a fin de tratar de desbancar a la izquierda en esta cámara. Dicho gesto contrasta con la palabrería de otras formaciones opuestas teóricamente a la izquierda, que hablan mucho de unidad del centroderecha pero no realizan ninguna acción positiva en ese sentido. Realmente, nuestra posición es lógica pues, aunque entendemos que VOX es una opción muy distinta a la representada por el PP y Ciudadanos, sin embargo, la función específica del Senado en la aplicación del artículo 155 de la Constitución merece que aparquemos en este ámbito las divergencias.

En Andalucía, el Partido Popular y Ciudadanos llevan casi un año gobernando gracias al apoyo de VOX a la investidura. ¿Ve posible un acuerdo similar a nivel nacional?

Ahora mismo, nosotros no estamos pensando en pactos, sobre todo con quienes nos están insultando y nos consideran como unos ultras. Lo que ocurre es que VOX es un partido responsable y con principios, y nunca será un obstáculo para desalojar al socialismo del Gobierno, como hemos hecho en las instituciones regionales.

Hoy día se habla mucho del voto útil. ¿Por qué deberían votar los ciudadanos descontentos con la gestión del PSOE a VOX y no al PP, que parece estar mejor posicionado para desbancar a Pedro Sánchez?

Los ciudadanos españoles tenemos memoria reciente, y sabemos cómo el PP nunca se atreve a derogar las leyes que imponen los socialistas cuando estos gobiernan. Para el PP, gobernar es sencillamente administrar la economía un poco mejor de lo que lo hacen sus adversarios socialistas, que ciertamente son calamitosos también en este aspecto. En los 40 años de democracia esto ha ocurrido constantemente, pero ya el colmo fue cuando Mariano Rajoy desperdició una mayoría absoluta, sin cambiar ni una sola de las leyes ideológicas de Rodríguez Zapatero. Muchos dirigentes del PP subrayan que Pablo Casado no es igual que Rajoy y se va a comprometer mucho más que su antecesor en la defensa de los valores conservadores y liberales. Sin embargo, Pablo Casado era un estrecho colaborador en la anterior etapa de gobierno y tampoco ha marcado distancias con Rajoy. Francamente, el PP no es de fiar y lo demuestra en los gobiernos regionales que controla, en los cuales se muestra tibio y condescendiente con la izquierda, ante la que tiene muchos complejos.

VOX ha pedido la derogación de la Ley de Memoria Histórica, una de las leyes ideológicas de Zapatero. ¿Cuál es el problema con esa norma?

La Ley de Memoria Histórica es una ley liberticida que establece una única versión de lo que pasó en España en el siglo XX. Para colmo, esa versión es muy sectaria y sesgada, pues solo contempla las violaciones de derechos humanos que ocasionó uno de los bandos, mientras que viene a justificar los gravísimos crímenes cometidos por el bando llamado ahora «republicano». Lo peor de esta ley es su carácter hipócrita, ya que con la excusa de satisfacer a las víctimas del franquismo, humilla innecesariamente a muchos españoles. En el fondo, se trata de un ataque a la monarquía (que, de hecho, viene del franquismo) y al pacto en el que se fundó la Transición Democrática, que siempre se ha tenido como un modelo en el ámbito internacional, ya que realmente supuso una auténtica reconciliación de los supervivientes de aquella guerra terrible. Todo ese legado es tirado ahora por tierra de manera irresponsable por la izquierda española.

Su partido también critica las leyes inspiradas por la ideología de género. ¿Por qué rechazan esa teoría?

La ideología de género supone negar todo valor a la sexualidad natural. Sus partidarios sostienen que la sexualidad es un mero conglomerado de ideas culturales manipulables a voluntad. En VOX pensamos que, en una sociedad abierta, los ciudadanos son libres de tener cualquier visión antropológica basada en unas ideas u otras. Pero la ideología de género ha sido abrazada por prácticamente todos los partidos políticos excepto VOX, y se presenta de manera muy agresiva en las leyes y en la escuela, en la cual nuestros hijos son adoctrinados de manera militante en tal mentalidad. En este sentido, combatimos la imposición de este pensamiento único, que parece haberse convertido en una especie de «religión de Estado».

Usted ejerce como docente universitario. En su opinión, ¿cuáles son los mayores desafíos de la educación en España, y cómo los resolvería VOX?

El problema de la educación en España es que está muy mediatizada por ideas conductistas y de la llamada «escuela comprensiva». La administración se fía poco de los profesores con experiencia y se acude constantemente a teorías de pedagogos y psicólogos que nunca han dado clase. La conclusión es que falta cultura del esfuerzo, y no se valora la excelencia académica. Los contenidos son cada vez más descafeinados, porque falta rigor y exigencia. A pesar de que España gasta muchísimo dinero en educación, los resultados son, en general, malos, porque el acento se pone en cuestiones de procedimiento, como, por ejemplo, el empleo de nuevas tecnologías, en vez de valorar la finalidad de la educación, que no es otro que el de conseguir una transmisión crítica del conocimiento acumulado. En definitiva, la educación en España, de la escuela primaria a la Universidad, es el fruto de leyes socialistas (mantenidas por el PP), que en general han provocado mediocridad, con la excusa de conseguir la «igualdad» de todos los estudiantes.

De ser elegido al Senado, ¿cómo podría coadyuvar al desarrollo de Andalucía y su capital?

Sevilla tiene unas posibilidades de desarrollo verdaderamente fantásticas, pues su calidad de vida natural es de las más altas del mundo. A Sevilla, igual que a toda España, lo que le interesa es estabilidad jurídica para poder abordar los gravísimos desafíos que se van a plantear en el siglo XXI, en vez de andar con problemas artificiales creados por los políticos irresponsables que han gobernado recientemente. Luego, evidentemente, trataríamos de conseguir para nuestra ciudad algunas inversiones que necesita y que son imprescindibles por su envergadura y por su capitalidad de Andalucía. Creemos que hay que facilitar a la sociedad civil que asuma el protagonismo del desarrollo económico, reduciendo impuestos y aligerando la burocracia administrativa.