La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

(Imagen: Rosa_Poser CC BY 2.0)

Nicaragua: régimen sandinista prepara fraude electoral

Los recientes ataques de Ortega contra los medios independientes han sido calificados como una ola represiva sin precedentes.

Las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua son fundamentales para el futuro del país centroamericano. Si no fuera así, el régimen de Daniel Ortega no estaría atrayendo la atención mundial por sus supuestas reformas electorales y ataques contra los medios no oficialistas, que la oposición y las democracias occidentales interpretan como maniobras autoritarias para impedir que sean unos comicios libres y justos.

A finales del año, los nicaragüenses acudirán a las urnas para votar los cargos de presidente y vicepresidente, actualmente ocupados por Ortega y su mujer, Rosario Murillo. La semana pasada, el gobierno anunció que abriría una investigación por lavado de dinero contra la candidata presidencial Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, un proceso judicial que, según la oposición, esconde una persecución política para despejar el camino para que Ortega gane un cuarto mandato. Las investigaciones policiales no afectan únicamente a políticos, sino también a periodistas.

El régimen sandinista aprobó una reforma electoral que dificulta la participación de la oposición.

Con apenas un 24% de apoyo popular, según encuestas del 2020, el líder sandinista se ve amenazado. A principios de mes, Ortega, que asumió el poder por segunda vez en 2007, aprobó una reforma electoral que dificulta la participación de la oposición, además de entregar el control sobre las campañas políticas a la policía nacional.

El mes anterior, ya había impuesto un obstáculo a través de la Asamblea Nacional que él controla, cuando los diputados nombraron a 10 magistrados leales al presidente al Tribunal Electoral, una maniobra que, según opositores, trata de consumar un nuevo fraude en las elecciones presidenciales y parlamentarias. Todo esto demuestra hasta qué punto Ortega está preocupado por las elecciones.

Ambas reformas dan “claramente una ventaja absoluta al partido oficial”, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que lidera Ortega, afirma la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Por medio de un comunicado, la Unión Europea declaró que tanto la reforma electoral como el nombramiento de magistrados allegados al presidente, casi todos sandinistas, “no cumplen con las recomendaciones de la Misión de Observación Electoral de la UE de 2011 y las recientes resoluciones de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y del Consejo de Derechos Humanos”.

El gobierno de Estados Unidos, a través de Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, declaró que “el país y la comunidad internacional están alarmados por la decisión del gobierno de Ortega de ignorar el llamado del pueblo de Nicaragua de hacer reformas electorales significativas. El apoyo a la democracia significa realizar elecciones libres y justas”.

La fragmentación de la oposición también juega a favor del régimen.

La oposición nacional también ha manifestado su preocupación, incluidas la Unión Democrática Renovadora (Unamos), Unidad Nacional Azul y Blanco y Alianza Ciudadana. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) también denunció la reforma, afirmando que “atropella los derechos constitucionales y consolida las estructuras para continuar con la carrera de fraudes electorales que ha caracterizado al régimen Ortega-Murillo”.

Al mismo tiempo, la fragmentación de la oposición también juega a favor del régimen sandinista. Según una encuesta, el 64% de la población se declara “indeciso” o “sin partido”. Según José Pallais, miembro de Alianza Cívica, la oposición necesita unirse para capturar los votos de la población insatisfecha con ambos campos. “Tenemos que movilizar a ese 60% que se considera independiente. La población no quiere más división,” dijo Pallais a Voz de América.

La batalla informativa también es clave para que se den unas elecciones verdaderamente justas y libres en Nicaragua. Sin embargo, los recientes ataques de Ortega a la libertad de expresión y a los medios independientes han sido calificados como una ola represiva sin precedentes. El periodista Carlos Fernando Chamorro, director del digital independiente Confidencial y recientemente galardonado con el prestigioso premio Ortega y Gasset de periodismo 2021, denunció el asalto policial contra Confidencial y Esta Semana el pasado 20 de mayo, para cerrar por segunda vez este medio de comunicación independiente. “Nuevamente, no hay una orden judicial u otra justificación que no sea la desesperación de Ortega por aplastar la libertad para cerrar un medio independiente” dijo Chamorro.

Los nicaragüenses no tendrán la oportunidad de manifestar libremente sus preferencias políticas en las elecciones de noviembre.

Con más de 120 presos políticos, el asedio policial que mantiene en sus casas a más de 80 ciudadanos, incluyendo a varios candidatos opositores, la represión de la libertad de prensa, el procesamiento judicial de opositores y los ataques a la independencia del poder judicial, el régimen Ortega-Murillo demuestra hasta dónde está dispuesto a llegar para mantenerse en el poder.

En estas condiciones, los nicaragüenses no tendrán la oportunidad de manifestar libremente sus preferencias políticas en las elecciones de noviembre. Mucho tienen que cambiar las cosas en los seis meses que quedan hasta la convocatoria para que Nicaragua recupere la democracia, la justicia y la libertad que la pareja Ortega-Murillo le ha arrebatado al país centroamericano.

(Este artículo utiliza material publicado por Open Democracy.)