La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Saludos a BBVA de parte de Erdogan

Los saudíes, que en principio no conocen un islamista que les caiga antipático, parecen haber sido el as en la manga de Erdogan cada vez que llegaba una crisis, inyectando capital en los mercados turcos cuando la fuga de extranjeros parecía arrastrar a Erdogan hacia su caída definitiva.

Recep Tayyip Erdogan lleva 18 años de presidente turco. Ha sido un periodo convulso en la historia de un país convulso, caracterizado por una política económica al tiempo liberalizadora en términos de negocios y finanzas y dirigista en términos de gestión macroeconómica. La curiosa política monetaria turca, por ejemplo, que está caracterizada por una tendencia a recortar tipos cuando los expertos recomiendan subirlos, y viceversa, ha llamado mucho la atención.

Mucha gente tiene la impresión de que Turquía ha salido adelante durante la era Erdogan en gran medida porque es la niña bonita de Arabia Saudí. Los saudíes, que en principio no conocen un islamista que les caiga antipático, parecen haber sido el as en la manga de Erdogan cada vez que llegaba una crisis, inyectando capital en los mercados turcos cuando la fuga de extranjeros parecía arrastrar a Erdogan hacia su caída definitiva.

En estos días, ha dado la impresión de que los saudíes aún están dispuestos a sacar a Erdogan de la actual crisis. Después de que la lira turca cayera por debajo de 10 por dólares estadounidense por primera vez el mes pasado, llegó hasta 18 antes de un subidón espectacular, inédito en casi 40 años; esto debe haber sonado como un regalo adelantado de Navidad para BBVA, que – recordemos – puso todos sus huevos en la cesta turca el mes pasado. La cesta puede estar estabilizándose, avisa Zero Hedge, aunque aún hay muchas incertidumbres (las traducciones son mías):

Este repentino cambio de suerte se produjo cuando el presidente Erdogan anunció una serie de medidas para apoyar la lira. Lo que es más importante aún es que el presidente introdujo un sistema que protegerá los ahorros de las fluctuaciones cambiarias. A través del programa, el gobierno compensará a los tenedores de depósitos en liras si el valor de la moneda se deprecia más que la tasa de interés que ofrecen los bancos sobre estos depósitos. El objetivo del plan es detener la demanda minorista de divisas fuertes como el USD y el EUR.

En todo caso, uno describiría el movimiento como una intervención FX verbal. De hecho, incluso podría significar que el banco central no tiene que gastar un centavo más en reservas de divisas en intervenciones reales, siempre que la promesa de Erdogan logre respaldar la lira. La comparación más cercana que se me ocurre es la promesa del ex presidente del BCE Draghi de hacer «lo que sea necesario» para evitar que la zona euro se desmorone debido a la ampliación extrema del diferencial soberano durante la crisis de la deuda. De hecho, a pesar de que las palabras de Draghi dieron origen a la facilidad de emergencia OMT, el BCE nunca ha tenido que usarla.

Por supuesto, existe una diferencia crucial entre el Banco Central Europeo –una institución (en general) externa– que promete apoyo a algunos de sus estados miembros y el presidente turco que se compromete a apoyar su propia moneda (o más bien, depositantes). Si se desafía la promesa de Erdogan y la lira pierde valor, alguien tendrá que pagar. Y las recientes intervenciones cambiarias del Banco Central de Turquía solo han empeorado las ya bajas reservas de divisas de Turquía, erosionando potencialmente la credibilidad de que el presidente de hecho puede compensar todas las pérdidas si la lira enfrentara nuevos vientos en contra. También significa que, en la mecánica clásica de gestión bancaria, hay una ventaja de ser el primero en mover ficha en caso de que haya alguna duda entre los depositantes de TRY. Además, las finanzas del gobierno ahora están aún más vinculadas al desempeño de la moneda, lo que podría exacerbar los choques si se materializan los riesgos de credibilidad del gobierno.

Por lo tanto, a pesar de la recuperación milagrosa, aún no se sabe si esto detiene el sangrado del TRY. De hecho, los diferenciales de CDS del país se mantienen en niveles elevados, y el presidente Erdogan no parece haberse desviado de su punto de vista fundamental de que las tasas de interés deberían ser más bajas, la raíz de los problemas de la lira.

Erdogan afronta la reelección en 2023, y BBVA afronta una situación potencialmente explosiva en la que Turquía es su principal mercado de crecimiento. Finkel nos da más contexto sobre las finanzas políticas de aquel país en el London Review of Books:  

El presidente Erdogan mantiene su antigua enemistad con las tasas de interés, desafiando el consenso económico al exigir recortes cuando la estrategia más habitual para controlar la inflación sería aumentarlos. Después de despedir a los últimos tres gobernadores de bancos centrales para seguir ese camino, ahora puede poner el dinero de la nación al servicio de sus puntos de vista.

Justo antes de la COP26 (la reciente conferencia sobre cambio climático en Glasgow), Turquía anunció un objetivo de cero emisiones netas para 2053, el 600 aniversario de la conquista otomana de Estambul, una ocasión que el bando perdedor conoce como la Caída de Constantinopla. El gobierno de Erdogan solía promocionar su ambición de ser una de las diez principales economías del mundo para 2023, cien años desde la fundación de la República Turca.

Ya nadie habla mucho de ese objetivo. Pero ahora hay más que arrogancia geopolítica en juego. Los participantes de la economía turca están sufriendo. ¿Ha estado el presidente en el poder durante tanto tiempo que nadie se atreve a aconsejarle que se retire? La postura de Erdogan sobre las tasas de interés no es nueva, pero la voluntad de los legisladores para actuar en consecuencia parece serlo.

El último ministro de Finanzas dimitió hace unas semanas. Cualesquiera que sean las cualidades que posea su reemplazo, el tacto no se encuentra entre ellas: en una conferencia de prensa reciente, dijo que los trabajadores podían perder sus ingresos, y que sus ahorros estaban en riesgo. «¿Qué pasa si la estrategia no funciona?», Preguntó un periodista. «Si no funciona, me pondré triste», dijo el ministro. Al hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes, el banco central ha sido pionero en una nueva definición de tristeza. El jueves pasado, el banco central entregó un cuarto recorte mensual consecutivo de los tipos, dejando a quienes tenían ahorros en liras un 50% más pobres desde que comenzó el ciclo de flexibilización.

Una lira más débil tiene el potencial de ayudar a las personas que ganan dinero con las exportaciones, incluido el turismo, si no hubiera una pandemia, pero perjudica a todos los que dependen de las importaciones, que son todos los que se mudan. Con la esperanza de aplicar ingeniería inversa a la confianza en la lira, el gobierno ha estado vendiendo enormes cantidades de reservas en dólares. Pero los mercados han sabido durante mucho tiempo este truco, y todas estas costosas intervenciones han hecho es malgastar las reservas de divisas en breves alzas intradía, una marca de nada en un gráfico que las pérdidas posteriores borran.

El presidente ha empezado a pedir a los turcos corrientes que se unan a él en esta empresa sacando provecho de sus ahorros, una exigencia que parece destinada a empobrecer a los creyentes del régimen. Es un paso en falso inusual de un líder afamado durante mucho tiempo por su habilidad electoral. Su partido llegó al poder hace veinte años a raíz de una crisis económica que arrasó con la vieja guardia, una crisis económica que enseñó a los turcos a convertir su dinero sobrante, donde lo tienen, en la moneda extranjera de la que ahora les pide que se deshagan.

Toda esta miseria ha envalentonado a la oposición, aunque no está claro si podrán ganar terreno en un panorama mediático totalmente capturado por el gobierno. Los ciudadanos luchan por informarse sobre la crisis económica a partir de las noticias. Pasando a uno de los principales canales económicos, cuando la lira batió nuevos récords el viernes, solo habrían encontrado un programa sobre esquí alpino; una metáfora oblicua en el mejor de los casos. Pero pueden ver lo que está sucediendo con el precio del pan, que ha subido a un nivel demasiado caro para muchos.

Una nueva exposición en el palacio del presidente presenta más de ochocientos pares de tijeras que ha usado para inaugurar eventos a lo largo de los años, cada uno de los cuales está meticulosamente etiquetado con un trozo corto de cinta todavía adherido. Su título extraoficial es “Muerte por mil cortes”, como el antiguo método de tortura oriental.

La lira está ahora en unos 10 por dólar, así que todavía no hemos salido de la tempestad. Por suerte que el BBVA tiene una sólida filial en el país de mayor renta per cápita y con menos problemas económicos, políticos y sociales de Sudamérica: Chile. Eso tiene que tranquilizar a la gerencia de BBVA.

Chicharros que queman: el colapso de Codere y Pharmamar

Me gusta escribir sobre chicharros porque, lector, créame cuando le digo que son, de los muchos engaños y trampas que se encuentra un minorista en la bolsa española, el más peligroso de todos.

Es por ese motivo que sigo sobre el caso de compañías a las que sería mejor olvidar para siempre, como Codere, sobre la que escribí esto en junio (cuando cotizaba por encima de 0,50 euros):

Codere también es un chicharro con tirón. Sobre Codere, co-escribí uno de los mejores artículos de mi vida como corresponsal, y recuerdo su particular problemática, que incluye haber invertido en un casino mexicano que luego fue el escenario de un matanza de adolescentes durante la celebración de la Quinceañera (el 15 cumpleaños) de la hija de un narco.

Comprensiblemente, las autoridades mexicanas mantuvieron el casino cerrado durante una larga temporada, con las consiguientes pérdidas para Codere, que se convirtió en víctima de una de las operaciones más pintorescas de la historia de los mercados financieros cuando una serie de fondos obligaron a la empresa a comprometerse a no pagar el dinero que les debía. Sí, no ha leído mal: los fondos (buitres) obligaron a Codere a comprometerse a no pagar su deuda, temporalmente, para que unos derivados que los fondos habían comprado con el fin de asegurar la deuda (CDS, para los entendidos) fueran activados y cobraran el seguro.

Codere, a todo esto, ha estado moviéndose de aquí para allá este año, un poco como Sabadell, llevándose alegrías con noticias sobre nuevas refinanciaciones (¿quizás a cambio de no pagar?) y luego caídas a mínimos históricos. Pero acaba de tener otro subidón por un motivo bastante injustificado, que alegrará a los hinchas.

Ahora, Codere cotiza por debajo de 0,20 euros, y está suspendida desde el viernes pasado, en proceso de disolución:

La noticia viene después de que la junta general extraordinaria de accionistas, celebrada el pasado 10 de diciembre, aprobara la propuesta de disolución de la compañía y la apertura de su proceso de liquidación. A dicha junta, acudieron accionistas que sumaban el 78% del capital social de Codere. Fueron ellos quienes solicitaron la suspensión de la cotización a la CNMV. La suspensión se mantendrá con carácter indefinido hasta que se apruebe la exclusión definitiva de la negociación de los valores de Codere.

De Pharmamar, uno de mis ejemplos favoritos de chicharreo desde hace literalmente décadas aunque técnicamente no ha sido nunca un chicharro per se, escribí esto en junio (cuando cotizaba por encima de 70 euros por acción):

Todos los chicharros de la bolsa española son extremadamente peligrosos. Y eso por no hablar de los súper-chicharros favoritos de todos los foros de inversores minoristas, como Pharmamar, del que ya hablé aquí (desde entonces, cuando cotizaba a 109 euros, ha bajado un 30%). El peligro incluye, por supuesto, al chicharro bancario por antonomasia, Banco Sabadell, que lleva meses dando tumbos mientras se alarga la agonía de este banco que parece una trampa para los inversores que no tuvieron bastante con perder hasta la gorra en Banco Popular.

Pharmamar, cuyo modus operandi siempre ha sido vender la esperanza de que alguien, algún día, aprobará uno de sus medicamentos para algo, cotiza ahora en torno a los 56 euros por acción. Lo que más me preocupa no es que nadie apruebe ninguno de sus medicamentos milagrosos contra el Covid, o contra el cáncer, o contra algo, es que se ha retirado su director de comunicación, un tipo al que habría que dar una medalla en nuestro mundillo, por haber logrado la increíble cobertura que ha logrado esta compañía:

La compañía madrileña podría tener un as en la manga que la despierte de su largo letargo bursátil en el último tramo del año. La empresa ha anunciado este lunes el comienzo de un ensayo clínico de su tratamiento contra el cáncer de pulmón. El medicamento ya ha logrado una rápida aprobación en varios mercados y ya ha atribuido beneficios a la farmacéutica española. De la mano de su socio Jazz Pharmaceutical, busca alcanzar las cifras necesarias para obtener la aprobación total en Estados Unidos. Si lo logra, la firma cobraría más de 500 millones, y podría recuperar la confianza de los inversores, ausente desde hace varias jornadas. En medio de este escenario, en el día de ayer, PharmaMar nombró a Lara Vadillo nueva Directora de Comunicación, tras la jubilación de Alfonso Ortín.

¿Otra burbuja inmobiliaria? ¿Pero a nivel planetario esta vez?

María Tadeo, presentadora de Bloomberg News que es continuamente tomada por italiana, aunque es canaria, encontró esta gráfica-perla. Lo que dice Deutsche Bank es que la subida global de los precios de la vivienda en los últimos dos años no tiene precedente, y que el actual repunte continuado, que dura ya nueve años sin corrección, tampoco lo tiene. La línea azul oscuro representa los precios globales de vivienda; la línea clara la renta disponible global, calculada por DB:

(David Román es excorresponsal en Madrid del Wall Street Journal, y autor del libro “Podemos en Venezuela: cómo se financió la infiltración chavista en España”, publicado este año por la editorial Homo Legens. Su columna Finanzas Políticas, sobre la interacción entre sus dos mayores pasiones, se publica de forma semanal, y también se puede recibir en forma de newsletter aquí.)