La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

(Imagen: Drew Coffman CC BY 2.0)

Tres herramientas para organizar las ideas por escrito

Mi bisabuelo José era escritor, y mi tío abuelo Julio impresor. Cada uno hacía su trabajo por separado, sin distraerse con el trabajo ajeno.

Ante todo, mis disculpas: normalmente me echa para atrás la moda reciente del clickbait que empieza por un número para atraer la atención con un vídeo de youtube o un artículo de prensa. Son casi, casi tan deleznables como la fórmula “Nunca habrías podido imaginar lo que pasó cuando…” o variantes para puntosuspensivear un titular. En mi descargo, les diré que voy a hablar de tres herramientas sencillas y potentes que me ayudan y que les pueden ayudar a la hora de organizar materiales para escribir y luego para arremangarse y escribir.

La confusión del escritor y el editor

El primer consejo que suelo dar sobre esto es: separen el oficio de escritor del de maquetador/impresor/etc. Mi bisabuelo José era escritor, y mi tío abuelo Julio impresor. Cada uno hacía su trabajo por separado, sin distraerse con el trabajo ajeno… justo lo contrario de lo que animan a hacer los procesadores de texto WISYWYG (What You See IS What You Get). Esos procesadores, de los que el ejemplo más conocido es Word, muestran el texto en pantalla “como saldría en papel”. Dejando aparte que eso nunca fue del todo cierto, y que cada vez tiene menos importancia, el problema fundamental es que mezcla el oficio de mi bisabuelo y el de mi tío abuelo. Un procesador WYSIWIG tienta a formatear el texto a la vez que se escribe, entorpeciendo el flujo de creación de las frases y los párrafos. Si aún no lo han probado, traten de escribir un artículo como el que están leyendo en el editor básico de su sistema (e.g., Notepad en el caso de Windows). Incluso para textos largos agradecerán obviar el aspecto y centrarse en el contenido y en la organización.

Las secciones y su outline

A poco que el texto sea más largo que el que están leyendo, es posible que el Notepad o equivalente se les quede corto. Que necesiten algo más, dividirlo en secciones y poder seguir en todo momento la estructura del texto (el outline) para ayudarse a mantener el flujo de ideas que han pergeñado desde el primer momento, o a cambiarlo si lo necesitan. Un artículo como éste no lo necesitaría, pero me viene de perlas para ilustrarlo con sus propias imágenes.

Para escribir este artículo, estoy empleando la herramienta Google Docs. Por más que sea un procesador WYSIWYG, es tan sencillo y limitado que no anima a enredar con el formato y sí a escribir de corrido, marcando lo que se necesite con el énfasis adecuado (cursiva o negrita), definiendo por adelantado o a posteriori las secciones y no mucho más. Queda para mejor ocasión hablarles de la maravilla que es para la colaboración en equipo, porque en esta ocasión quiero centrarme en la sencillez.

Y nada más sencillo que cómo empezar a escribir: si introducen en la barra de su navegador la dirección https://docs.new, automáticamente se abrirá una sesión de Google Docs con un documento en blanco si están autenticados con su cuenta de Google. Ya saben, la del correo Gmail, el espacio de almacenamiento Google Drive, etc.

¿Que no quieren depender de Google para esto? Ningún problema. Dejando aparte Word en Office 365 (con su cuenta correspondiente), hay una miríada de alternativas. Una que me gusta particularmente es https://stackedit.io/app. Ocurre exactamente lo mismo que con docs.new: si se introduce ese vínculo en la barra de direcciones, se puede empezar a escribir de inmediato. Esta aplicación usa el lenguaje de marcación markdown, que es una serie corta de convenciones para poder representar enfáticas, listas y secciones. La ventaja que tiene es que es completamente independiente del editor y, a partir de ella, se puede generar un archivo formateado en .html, .doc o el formato que se necesite.

En la ilustración podemos ver el texto en markdown, el aspecto final del texto convertido a html y su outline a la derecha del todo con las secciones en las que está dividido el texto.

Un bosque de secciones

En algún momento necesitaremos generar algo más grande que un artículo. Podría ser un informe, una monografía, una novela… en cualquier caso, no tengo que explicarles lo importante que resulta el esquema de secciones para mantener el texto y su flujo de ideas siquiera bajo control.

La herramienta que les quiero recomendar hoy es notion.so. Es mucho, mucho más que un editor de texto (de hecho, permite crear hasta aplicaciones dentro de ella), pero ya tan sólo para organizar su colección de artículos, o los materiales web que vayan a emplear para un artículo, informe, etc., merece la pena incluso en su versión gratuita. Cuando no hay que salirse del entorno de trabajo escogido para consultar los materiales de referencia, y cuando el texto y su estructura pueden crecer todo lo que necesitamos, estamos dando un salto decisivo respecto a un editor más sencillo. Les dejo con un video de presentación de notion:

(29) What is Notion? – YouTube.