La Nueva Razón

Revista política y cultural panhispánica

Una cita con Jesús en Budapest

La celebración del Congreso, ha sido una ocasión para refrescar nuestra identidad cristiana, para sentirnos más unidos en la fe.

El 52º Congreso Eucarístico Internacional tuvo lugar en Budapest, capital de Hungría, con el  lema ”Todas mis fuentes de vida están en ti” (Sal 87,7). Budapest había sido ya sede del Congreso en 1938. La cita de este año, que inicialmente estaba fijada para el 2020, fue trasladada a estas fechas por la pandemia del coronavirus. 

El Congreso se abrió el 5 de septiembre con la santa misa celebrada por el cardenal Angelo Bagnasco, presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, en la Plaza de los Héroes. El Cardenal recordó a los jóvenes: “Dios es siempre joven, y la Iglesia es la verdadera juventud del mundo porque custodia el sacramento del Cuerpo de Cristo.” En la celebración eucarística participaron en la primera comunión unos 2000 niños.

En el centro de convenciones Hungexpo por las mañanas se rezaban las laudes y, a continuación, obispos y cardenales de todo el mundo daban sus catequesis sobre la Eucaristía relacionándose con el tema del día: la bondad, la paz, la paciencia, la esperanza y la fe. Después de las catequesis se celebró la Eucaristía. El viernes, el último testimonio fue pronunciado por János Áder, presidente de Hungría. y él compartió cómo era su relación con Dios y cómo él había descubrido tantas veces la cercanía divina en muchos momentos de su vida personal. Tras la comida se ofrecieron numerosos talleres simultáneos en los que se presentaron actividades y movimientos eclesiales en los que la Eucaristía tenía un papel importante. 

Al que escribe estas líneas, le tocó servir como voluntario en el punto de registración de clérigos y tuvo también la oportunidad de participar en unos programas.

Participé en la santa misa del martes, presidida por José Palma, arzobispo de Cebú. Entre los invitados al Congreso, fue el arzobispo de Cebú el que recorrió la mayor distancia, 11 000 kilómetros, para llegar a Budapest. El pasaje del evangelio de San Mateo pidió una profesión de fe valiente (Mt 10,28-33). El arzobispo filipino recordó que el anterior Congreso Eucarístico se celebró en 2016 en Cebú, cuna del cristianismo en Filipinas. La enseñanza de Cristo llegó a las Filipinas hace 500 años. Para José Palma era una alegría especial estar en Hungría, ya que la catedral donde fue ordenado sacerdote lleva el nombre de Santa Isabel de Hungría. El arzobispo José Palma fijó que sólo Dios puede darnos la verdadera paz. En la misa, nos desprendemos de nuestra condición social, de todo lo que nos divide, para convertirnos en una familia común de creyentes. Nos llamamos hermano y hermana y pedimos al Señor que acepte nuestro sacrificio. Ofrecemos y celebramos la Eucaristía experimentando verdaderamente la paz que sólo Dios puede darnos. José Palma señaló que la paz no es la ausencia del dolor y del sufrimiento, sino el reconocimiento de la presencia de Dios en el dolor y el sufrimiento. En la Eucaristía somos abundantemente bendecidos y colmados con los recursos de la gracia de Dios.

El miércoles tuve el placer de participar en la santa liturgia de rito bizantino que se celebró en la fiesta de la Natividad de la Madre de Dios en la basílica de San Esteban de Hungría. El celebrante principal fue Youssef Absi, patriarca griego melquita de Antioquía que tiene su sede en Damasco. La ceremonia fue el acto de clausura del encuentro de obispos católicos europeos de rito oriental. La liturgia fue concelebrada por una veintena de obispos y 150 sacerdotes grecocatólicos. El servicio se celebró básicamente en húngaro, pero el Evangelio y el Padre Nuestro se recitaron también en inglés. Los diáconos y los obispos presentes cantaron partes de la liturgia en griego, italiano, francés, árabe, eslovaco, rumano, eslavo antiguo e inglés. La homilía fue pronunciada por el arzobispo metropolitano de Hajdúdorog, Kocsis Fülöp. Acentuó que cada vez que recibimos la Eucaristía es un acontecimiento de igual magnitud, un acontecimiento que conmueve al mundo. En la Eucaristía se entrega cada vez toda la Trinidad.

El jueves escuché una conferencia del obispo de Reggio Emilia-Guastalla, Massimo Camisasca, sobre la persecución de la Iglesia en Italia, entre 1943 y 1948.

El 12 de septiembre, para la celebración eucarística final, más de cien mil fieles presentes en la Plaza de los Héroes y en las calles adyacentes acogieron con cantos y saludos al Papa Francisco. El último Papa que ha participado en persona en el Congreso Eucarístico Internacional fue el Papa Juan Pablo II, en Roma en el 2000. Ningún Papa había visitado Hungría desde 1996, por lo que esta visita era aún más significativa.

Antes de la santa misa de clausura, el Papa advirtió a los obispos húngaros ”que la pertenencia a la propia identidad nunca debe convertirse en un motivo de hostilidad y desprecio hacia los demás, sino en una ayuda para el diálogo con las diferentes culturas. Diálogo, sin negociar la propia pertenencia”.

En su homilía el Papa nos recomendó tres pasos para renovar nuestro discipulado: el anuncio de Jesús, el discernimiento con Jesús y el camino en pos de Jesús. El Papa opuso las acciones de los poderosos del mundo y el reinado silencioso y no violento de Dios en la cruz: “La diferencia crucial es entre el verdadero Dios y el dios de nuestro yo. ¡Qué lejos está Aquel que reina en silencio sobre la cruz, del falso dios que quisiéramos que reinase con la fuerza y redujese al silencio a nuestros enemigos!”.

La celebración del Congreso, ha sido una ocasión para refrescar nuestra identidad cristiana, para sentirnos más unidos en la fe. El programa completo del Congreso está disponible también en español en el siguiente enlace: 52nd International Eucharistic Congress – YouTube

Quito, capital de Ecuador, será la sede del 53º Congreso Eucarístico Internacional, que se tendrá en 2024, con ocasión del 150º aniversario de la consagración del País al Sagrado Corazón de Jesús.

(Imagen: https://twitter.com/iec2021Budapest)